Amon Amarth – Deceiver of the Gods

Portada de Deceiver of the Gods

Si te encuentras a un mazado rubio bebiendo cerveza de un cuerno hablándote casi amenazante del Valhalla con furia en los ojos mientras la espuma de la birra le ca

e por la barba al abrir la boca pueden ser dos las impresiones posibles que una persona cuerda tenga:

  1. No me lo creo, este tio es un flipao y/o está como una puta cabra
  2. Sí me lo creo, este tío va muy en serio y ahora temo por mi integridad física y por el virgo de las muchachas de mi aldea

Amon Amarth es el grupo de viking metal por excelencia. Han conseguido hace mucho tiempo entrar en el segundo saco.

Por su actitud y las cosas de las que hablan Amon Amarth no pasaría de ser una continuación de la faceta odinista que enseñaban algunos como Spinal Tap y Manowar. Si no fuera, claro porque van en serio –no como Spinal Tap- y la calidad de su música es tan bestial como su actitud –no como Manowar-. También porque las letras de Amon Amarth suele ser un vehículo moderno para narrar las tradiciones mitológicas de los pueblos nórdicos. Ambas cosas, calidad musical y unas letras adultas, les convierte en algo más que unos aficionados al Pressing Catch aporreando los instrumentos con el volumen al 11 mientras recitan a Tolkien.

    Amon Amarth es de los pocos grupos que consiguen convencerte de que van muy en serio y no conducen Ferraris sino Drakkars

Amon Amarth es de los pocos grupos que consiguen convencerte de que van muy en serio y no conducen Ferraris sino Drakkars

Después de conocer el título de su nuevo trabajo –traducido, Traidor a los Dioses– alguno pudo llegar a pensar que traicionarían a sus raíces haciendo cualquier cosa con la que a veces nos sorprenden los grupos de música, pero la canción homónima tranquilizó a los adeptos. El nuevo disco de Amon Amarth sonaría a disco de Amon Amarth, al menos eso prometía la canción. Y no sólo eso, este LP es un discazo, no sólo siguen el mismo camino en el sonido, también en la calidad. Éste es uno de los mejores discos de metal del año y estos suecos acostumbran a portarse así con cada nuevo trabajo que lanzan. A mí todavía no me han defraudado.

La portada que se nos mostró en Internet incluso antes de la canción tan poco ayudaba mucho, uno se llegaba a preguntar si eso iba en serio o era coña. En la parte superior izquierda vemos a un dios nórdico, cuya cara parece haber sido dibujada por el hijo del guitarrista en clase de plástica, mientras cabalga el cielo en un carro tirado por unos carneros, uno de los cuales parece sonreír; o  no. Finalmente resultó que iba en serio.amon amarth deciever of the gods deluxe

Tranquilos, como digo, porque Deceiver of the Gods sólo es un título que hace referencia a la historia de una disputa entre Loki y Thor o no sé qué. Vamos que es lo que se llama un disco conceptual, que, como si un libro fuese, cuenta una historia y tiene un sentido de principio a fin. Puestos a esto, se agradece que el disco sea tan bueno y consistente de principio a fin, no es que se haga eterno precisamente o que se necesiten muchas escuchas para exprimirle la sustancia. Directo al seso y de calidad como acostumbran estos vikingos.

Con este mismo título se abre el listado de canciones. Se trata, en su mayoría de temas intercambiables por su música con cualquier otro disco de los últimos de la banda, especialmente con los tres últimos. Amon Amarth mantiene un sonido en sus tres últimos LPs casi idéntico tras el punto de inflexión que supuso en el año 2006 el antecesor de estos trabajos: With Oden on Our Side, el gran disco del viking metal.

Deceiver of the Gods en una canción que se abre con una introducción melódica de guitarras distorsionadas que da pie a la típica explosión musical de estruendosos riffs marca de la casa. El disco sigue con un tema, As Loke Falls, que igualmente está más basado en la melodía que en el riff, lo cuál es, posiblemente, el principal rasgo del sonido actual de Amon Amarth, lo que los diferencia de sus inicios.

Este LP es un no parar de épicas melodías de guitarra y coreables estribillos en los que se nota la marca del power metal europeo, al cual se asemejan más ahora que a los brutales grupos de death a los que Amon Amarth alguna vez pertenecieron.

Decimos que la melodía, el punteo agudo, es el principal ingrediente de Deciever of the Gods; y además, la música es menos death que lo era hace unos años, entre otras cosas, porque todo lo que tocan ya no está necesariamente sincopado, como hacían antes de una manera que se hacía a ratos repetitiva. En las guitarras se nota, a ratos, algún puntillo folk que siempre toca de alguna u otra manera la música de este tipo. Todo esto aderezado con algunos fondos sinfónicos como ya empezaran a hacer en Twilight of the Thunder Gods.

Blood Eagle –la sexta pista- es el momento en el que sí que se ponen algo más brutales con la excusa de hablar de una supuesta práctica de tortura vikinga que se llamaba así, Águila de Sangre. Para los que tengan curiosidad histórica o morbosa, era esto en concreto –si es que realmente existió, que los historiadores no lo tienen muy claro-.

Método de torura del Águila de Sangre en una de las Piedras de Stora Hammars (Suecia)

Método de torura del Águila de Sangre en una de las Piedras de Stora Hammars (Suecia)

La canción se inicia con el sonido que debía producir la expeditiva práctica sobre el torso de un hombre seguido de una introducción musical que suena a inicio de una batalla; con sonido de tambores de guerra y todo. Resulta curioso que una canción que parece hecha para evocar el momento de la batalla –algo muy marca de la casa- sea de las pocas que no hablan de eso mismo, pero en fin.

Hel, también resulta ser una canción merecedora de mención especial, si no por que destaque como una de los mejores –eso que lo decida cada uno con sus gustos-, por innovadora dentro del sonido del grupo. Suena muy oriental tanto por las guitarras como por la melodía vocal y los coros del estribillo. Pero más importante aún, la canción está cantada a dúo junto con otro cantante. Después de un repaso mental rápido, creo que esto la convierte -aunque sea sólo a medias- en la primera canción de Amon Amarth cantada con voces limpias.

Y siguiendo la misma tónica de punteo épico o y riffs de batalla termina este Deceiver of the Gods con Warriors of the North dejándonos la sensación de que no estaría de más escuchar otra vez el disco mañana.

Resumiendo: más de lo mismo, esto es: muchísima calidad.

Por cierto, para profundizar un poco más en el disco, en http://deceiver.amonamarth.com/ puedes ver unos cuantos videos sobre el proceso de creación del disco. Sólo te pide a cambio que entres con tus datos de Facebook, cada uno sabrá si le merece la pena.

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13

Puedes hacerlo más rápido, más lento, más duro o puedes hacerlo al revés; pero lo que hacemos todos es imitar lo que hizo Black Sabbath.

(Rob Zombie)

black sabbath - 13
El 12 del 12 del 2012 Black Sabbath anunció lo que ya se sabía, que habría nuevo un disco reunión con la formación original de la banda. Aquella formación que inventó el heavy metal en Birmingham hace ya cuarenta años. Ante la imposibilidad manifiesta de que el lanzamiento se produzca el 13 del 13 de 2013, este mes de junio llega a las tiendas 13, el nuevo disco de Black Sabbath.

La imposibilidad de lanzar el disco el día 13 del mes 13 – ¡qué sabrá el calendario de markenting!- no ha sido la única ni la más grave limitación de este lanzamiento. El supuesto disco de reunión con la formación original, y que a entender de uno habría supuesto un hito, al menos simbólico, en la historia de la música, no se ha producido con todo. Más bien habría que calificar a este LP como un disco de reunión de Black Sabbath con Ozzy. O de Heaven and Hell con Ozzy, que es lo mismo. Vamos que, al final resulta que simplemente Ozzy ha sustituido al fallecido Dio. Un lío, desde luego. Maldita Sharon.

Sobre la falta de Bill Ward a la batería, cada parte tiene su versión y aquí no corresponde extenderse mucho en ellas. Nosotros sólo podemos sentir que este disco de reunión no lo sea realmente, porque la formación original de Black Sabbath, aquella formada por Ozzy Osourne, Bill Ward, Tony Iommi y Geezer Butler fue uno de los mejores equipos que se hayan formado en la historia de la música. Cuatro genios con sus respectivos instrumentos a los que la providencia tuvo a bien juntar en el lugar exacto en la época exacta para que revolucionaran la música contemporánea con unos ejercicios individuales de virtuosismo perfectamente ensamblados en el conjunto. Unos chavales que habían tenido un grupo de blues y que, reconvertidos a hippies con melena y guitarras distorsionadas, grabaron un álbum debut en una sola toma, con partes improvisadas, incluso, que según el criterio de muchos, fundó lo que ahora llamamos heavy metal.

Qué bonito hubiera sido contar aquí con esa formación, ya que la providencia nos lo vuelve a permitir, ¿verdad? La providencia sí pero parece que el señor dólar no. ¿O quizás sea la señora dólar? ¡Perdón! La señora Osbourne quería decir.

Todos están bien. Quizás se eche de menos un sonido más contundente del bajo de Buttler, él que hizo algo tan importante al darle más protagonismo a un instrumento casi siempre relegado al segundo plano. Ward no está, así que la batería tampoco adquiere mucho protagonismo, suena correcta. Destacan más Ozzy y Iommi, por supuesto. Éste último con especial mérito. Como ya se sabe desde hace bastante está luchando contra el cáncer. Una lucha que no pudo ganar el eterno Dio –último de cantante de Black Sabbath, o como Sharon obligó a que se llamaran mientras ella no pudo hacer dinero de la banda Heaven and Hell- y que ahora Iommi tiene que librar en todo este proceso de vuelta. No parece que haya repercutido al rey de riff el plano creativo, aunque muchos nos quedamos sin poder verlos en directo al verse obligado a cancelar la gira de reunión de hace un año.

Black Sabbath: Iommi, Ozzy, Butler, y Ward

Ozzy en los viejos y locos tiempos

Ozzy en los viejos y locos tiempos

Ozzy es un caso aparte. En el disco está muy bien, sorprende como mantiene la voz al pasar los años y las drogas por él. Y es un caso aparte, también entre otras cosas, porque hace pocos días subió un comunicado a Internet en el que pedía perdón a todo el mundo por su “demencial comportamiento” por culpa de su recaída con las drogas durante el proceso de creación de este disco.

Un comportamiento que el mismo Ozzy califica de “demencial” debe ser algo muy muy loco-. Siento mucho la recaída del viejo Ozzy con las drogas, cuando parecía que eso se había quedado en el pasado, pero no sabemos si las drogas han sido una traba o una ayuda a la hora de hacer este decimotercer álbum de Sabbath. Lo que está claro es que lo consigue, mantiene la voz y mantiene la técnica.

El disco sale esta misma semana, pero hace unas cuantas que conocemos el primer single God Is Dead? Los Sabbath se preguntan lo que afirmaron Nietzsche -quien aparece en la portada del single con una especie de espaguetis color violeta cayéndole por la boca que le hacen parecer la caricatura de una morsa- y, más recientemente, Opeth con algo más de acierto musical.

Black Sabbath - God Is Dead?

La primera canción de la “reunión” de Black Sabbath viene a ser una revisión de la que fue su primera canción, la que se llama igual que el grupo y que su primer disco. La estructura de la canción al menos no deja de ser la misma, sólo que en esta ocasión, evidentemente no se consiguen los mismos resultados. La primera parte son seis minutos y medio de cadencia que no resulta tan turbadora –o tan desagradable, en el sentido que ellos mismos querían conseguir- como fue Black Sabbath. A partir de estos seis minutos y medio, un riff de guitarra de los que a la cabeza de Iommi le sobran abre una segunda parte más animada que remata el tema.

El video de God Is Dead? puede ser visto desde esta misma semana y… en fin, juzgad vosotros mismos:

Digamos que aprovechan un tema de actualidad.

También es tentador pensar que hay que echarle pelotas para lanzar un single de casi nueve. minutos, pero lo cierto es que este lanzamiento no necesita ninguna ayuda comercial más que la que tenía la expectación de oír la canción reunión del grupo. El resto del disco no está mal, y creo que, como ya he dicho, lo que mejor lo define musicalemente es: Heaven and Hell con Ozzy.

En resumen, suena menos al estilo de los primeros Sabbath que alguno de los discos de esta nueva ola de grupos sabbathianos más papistas que el Papa que están últimamente de moda. Escuchad el nuevo de Orchid -que además merece la pena-, por poner un ejemplo muy claro.

En este disco reunión, Black Sabbath es una banda de tres

En este disco reunión, Black Sabbath es una banda de tres

Eso no es mejor ni peor, supongo. Tampoco se trata de que los grupos no evolucionen, ni cambien o se queden estancado en el mismo sonido que les lleve a hacer discos clónicos. Y en realidad, hace décadas que todo el mundo ha asumido que lo que se edite bajo el nombre de Black Sabbath, de Heaven and Hell o el que Sharon Osbourne permita no se parecerá realmente a Paranoid –por mucho que el solo de Zeitgeist quiera recordarnos al de Planet Caravan-. Tampoco es que podamos decir que el resultado sea demasiado excéntrico para la línea que ha seguido Iommi desde entonces. Y tampoco es que sea un disco de mala calidad. Y deja algún detalle con sabor añejo. Eso sí, nada tan destacable por el plano musical como por el simbólico. Que no es poco.

Precisamente con todo este simbolismo juegan mucho durante el LP. Si 13 termina con los mismos sonidos de lluvia y campanas con los que comenzaba Black Sabbath allá por el año 70, es lógico pensar que los guiños musicales son, precisamente eso, y no casualidad. Este Trece tiene constantes momentos en los que nos quiere recordar de alguna manera a los primeros Black Sabbath. Y parece lógico pensar que es algo muy deliberado.

Y, sea como sea el resultado grabado, a ver si de una maldita vez los más jóvenes del lugar podemos tener la oportunidad de ver a la formación reunida sobre un escenario como en el 99:

Maiden England

Iron Maiden - Maiden England 88

Portada de la edición antigua

Nueva entrega de la serie de DVD’s sobre la historia de la Doncella que se anunció hace unos años y que, presumiblemente, y aunque no se haya dicho con esas palabras, está poniendo fin a la historia de la banda. Poniendo fin, por cierto, de una manera muy Maiden: reeditando y remasterizando a un ritmo frenético. Y lo feliz que nos tiene que tener eso a los millones de fans de la banda que nos repartimos por todo el globo.

Seremos breves que sobre este directo ya se ha hablado desde hace décadas y se me pasa el asado –literalmente-. El nombre oficial de la publicación es Maiden England ’88. En su momento, allá por finales de los ochenta y en pleno apogeo comercial de la que ya empezaba a ser la banda de heavy metal más grande de todos los tiempos, Maiden England fue el nombre de una grabación VHS de la cual se extrajo –con la misma portada- el single Infinite Dreams. Pese a que, como decimos, fue una grabación en todo el apogeo de la banda, durante la gira del disco Seventh Son of a Seven Son –LP tan idolatrado por muchos-, y técnicamente bueno, por algún motivo no es un directo tan recordado como el eterno Live After Death, el cual, en mi opinión ofrecía mucho menos que éste en casi todos los aspectos.

El mayor atractivo de este DVD es que ofrece un viaje por su carrera ochentera. Seventh Son fue el último LP de esta década en la que los Maiden definieron la idea de heavy metal en todo lo que les rodeaba, y cuenta con temas que después no se pudieron volver a disfrutar debido a evidentes problemas de espacio. ¿Cuántas veces se puede disfrutar en directo que la clásica y olvidada Still Life? Después de esta gira, en el año 90, vendría el No Prayer for the Dying. No es mal disco, pero supondría el principio del fin de la era Dickinson y podemos considerar este Maiden England, por tanto, como un retrato de unos Maiden en la cresta de la ola de su carrera, un viaje a través de sus siete primeros discos lanzados desde 1980 hasta 1988.

Buena ocasión, por tanto de repescar una joya que no todos teníamos y que, si no fuera por Internet, sería casi imposible de encontrar hasta ahora. Fieles a la moda de ponerse retrospectivos en casi todo lo que hacen en esta última fase de su carrera.

Nueva edición en DVD

Esta nueva edición viene con una nueva portada que imita la original sustituyendo la motocicleta por un caballo –lo que seguirá ayudando a que la antigua edición en VHS sea una joya de coleccionista- y el sonido y la imagen son bastante correctos. Si bien no se puede sacar de dónde no hay, claro. La remasterización es buena pero hay que tener en cuenta que la grabación original es del año 88. Vamos, que se ve el píxel.

El show editado provenía de dos noches en Birmingham, la ciudad industrial cuna del heavy metal, de las cuales, váyase a saber por qué motivos se obviaron tres pelotazos en directo como Run to the Hills, Sanctuary y Running Free. Esta tríada ha sido rescatada y es ahora el fin de la nueva edición en DVD.

En cuanto al disco 2, podemos ver en primer lugar la tercera parte de la serie de documentales sobre la historia de Iron Maiden que ya es tradición que acompañe como bonus a los DVD’s del grupo. En esta ocasión, y como es de prever, se trata la época de finales de los 80 y es el único video nuevo que podemos ver. Hecho para la ocasión.

Pero de mayor valor, diría, es el documental 12 Wasted Years, también editado en DVD por primera vez en la historia. Se trata de un video lanzado en VHS allá por 1987 y en el que vemos ciertos recuerdos audiovisuales de los inicios del grupo  y hasta ese momento. Especial mención, diría yo, a los videos caseros hechos por gente del público en los primeros pubs en los que tocaron. Posiblemente se trate –yo no lo sé seguro- del primer documental en el que repasaban su carrera. Una hora y media de un material que, seguramente, muy poca gente habrá visto. Aunque algunas cosas de este documental ya se habían visto en el anterior Behind the Iron Curtain.

El resto de material, los videoclips de Wasted Years, Stranger In A Strange Land, Can I Play With Madness – ¡sale Graham Chapman!, The Evil That Men Do y The Clairvoyant.

Bruce Seventh Son Tour 1988Fácilmente se ve que el ánimo de esta edición es el de rescatar en un formato actual y, sobre todo de forma oficial, el material antiguo de la banda. De hecho, parece ser que existía un DVD no oficial del antiguo Maiden England editado por ROOM 101 Entertainment y que yo, personalmente, no he podido encontrarme en mi vida; así que muy fácil de conseguir no debía ser.

Nada nuevo, como vemos, que no vengan haciendo los eternos ídolos del heavy metal y que, como también es costumbre últimamente, vendrá acompañado de la consiguiente gira nostálgica en la que harán temas añejos para los que perdemos la cabeza por ciertos temas que fueron compuestos antes de nuestro nacimiento y que no tuvimos ocasión de ver en su momento. Total, una gran oportunidad y algo mucho más justificado por su valor documental que los recopilatorios sacacuartos que saca EMI cada pocos años.

En este enlace del canal oficial de la banda podéis oír samplers de todas las canciones:

P.D. En el momento de terminar estas líneas ya he comido. Al final el asado bien.

Y los dioses volvieron a helar la Tierra

Segunda y esperadísima grabación de un concierto de los estadounidenses Iced Earth. Hace un par de años Century Media sacó a la venta un popurrí de grabaciones en directo de la banda por su cuenta que tituló Festivals of the Wicked, aprovechando que se les acababa el contrato y se cambiaban de discográfica. Pero ese pseudobootleg de mal recuerdo no lo tendremos en cuenta.

La publicación de este Live in Ancient Kourion ha estado muy controlada por el grupo, que entre otras cosas, preguntó a los seguidores vía Facebook si les parecía bien seguir adelante con el proyecto pese a que no pudiera ser editado en calidad 1080. La respuesta, supondrán, fue un rotundo sí y el BluRay ha sido, aunque sólo sea en 720, que no está mal.

El resultado, un concierto grabado en un antiguo teatro grecorromano situado en el actual Chipre; editado en video –DVD y BluRay- y audio –CD y Vinilo-. Todo muy cuidado, como corresponde a una banda de culto como ésta, que no lanzaba un directo desde su clasicazo Alive in Athens. Un triple disco que supuso la condensación su época dorada. Cuando Matt Barlow todavía lucía su rojiza melena hasta las rodillas.

Iced Earth - 2013 - Bandpic

El mosaico de la imaginería que compone el mundillo de la Tierra Helada ya es tan amplio como el panteón griego y después de mantenerse en pie tras muchos altibajos, la banda parece sentirse con fuerzas renovadas para volver a registrar su poderoso directo en la tierra de los dioses. Elegir un teatro griego para la ocasión está claro que no fue por casualidad, la providencia de los dioses –o la desventura, más bien- ha hecho además que la salida por estas fechas de un show grabado en Chipre cobre más simbolismo. Si están al tanto de las noticias de las últimas semanas supondréis de sobra a qué me refiero. La gira World Dystopia Tour llevaba consigo un disco con claro mensaje político y la casualidad ha hecho que el directo salga a la venta a la vez que lo ha hecho la economía chipriota.

El aliciente para los seguidores de la banda en esta gira fue ver qué tal se portaba Stu Block, el nuevo fichaje de la banda; un joven canadiense que venía de cantar en un grupo de death melódico tan desconocido como él. Poco después de demostrar muy buenas aptitudes con el último disco de estudio pude ver a la banda en uno de los primeros conciertos de la gira que registra este DVD y las sensaciones fueron buenísimas. Mejor incluso en directo que en disco.

Iced Earth - Stu Block

Stu Block, el nuevo cantante de Iced Earth que se presentó al público en esta gira

El concierto empieza con Dystopia, canción que abre ese mismo disco homónimo.

Burning Times. Segunda canción y primera prueba. A ver qué tal se desenvuelve Stu con uno de los himnos de Barlow. Además, con una de las de registro más grave. El canadiense amplía el registro vocal de la canción –uno de sus fuertes- dejando patente que viene de ser un cantante de death metal con los gruñidos guturales que deja caer en el estribillo y que utilizará en casi todos los temas. A los fans más acérrimos de la banda les recordará a los primeros discos allá por principios de los 90, cuando contaban con un vocalista que se limitaba prácticamente a los guturales. Puede que muchos no sepan que Iced Earth comenzó como una banda coetánea  y compañera de una buena hornada de grupos de metal extremo como los Obbittuary, y en sus primeros discos podemos ver muchos detalles del death metal que se comenzaba a poner de moda en la América de entonces.

Tercera canción, precisamente de esta época. Angels Holocaust, de su segundo disco, que se tituló Night of the Stormrider, cuyo comienzo orquestal se encarga el cantante de corear para que el público le siga. Las canciones de esta primera época parecen venirle francamente mejor a la voz de Stu que las de la era Barlow. No diría que no da la talla, que da una talla muy alta, pero cualquier fan de una banda sabe que el cantante de su formación clásica es insustituible. Por muy bueno que sea su sucesor, aunque lo supere, nunca será aceptado como la voz auténtica del grupo. Si no que se lo pregunten al otro sustituto de Matt, Tim Ripper Owens, uno de los mejores cantantes de heavy metal de los últimos tiempos y encargado de sustituir a insustituibles en cada grupo en el que entra.

A mitad de Angels Holocaust se hilvana con Slave to the Dark, una de las canciones de la trilogía The Suffering, la cual cierra su fantástica obra conceptual Dark Saga.

Durante esta gira se sucedió el cambio de bajista, Freddie Vidales, dejó la banda para marcharse con Matt Barlow y formar parte de su nuevo proyecto, llamado Ashes of Ares, sustituyéndole a las cuatro cuerdas Luke Appleton quien era bajista de Fury UK, una de las bandas que teloneaban a Iced Earth en el momento en el que Vidales se fue y con la que pudimos verle en los conciertos de Madrid y Barcelona.

Siguen con V, una del nuevo LP y también de temática política, como le gustan últimamente a Jon. No me entenderé mucho en narrar las nuevas tendencias doctrinarias de canción protesta/zeitgeist/tiparty de Jon Muñeca de Acero Schaffer. El segundo directo de una de mis bandas favoritas merece más concreción en lo musical.

When the Night Falls, uno de mis temas favoritos en su versión original y que desgraciadamente fue actualizado en el disco Days of Purgatory, donde un Barlow en plenitud actualizaba con su voz de barítono canciones de los dos primeros álbumes de la banda. Desde entonces, y seguramente por falta de espacio en ese disco, la canción está mutilada –le quitaron la magnífica y enigmática introducción- y el estribillo fue cambiado por uno menos rabioso y más de opereta, y así ha quedado. Como retocar Las Meninas. En fin, la única manera que nos queda de poder verla en directo.

Después de I Died for You, vienen las primeras canciones de la era Ripper: la triada formada por Invasion, Motivation of Man y Setian Massacre.

Discursillo de Schaffer agradeciendo al público chipriota que mole tanto y empieza cantándose las primeras líneas de Stormrider. Si alguien no conoce las capacidades del guitarrista con la voz que revise su proyecto en solitario, Sons of Liberty. Ahí, además de dar rienda suelta a sus aptitudes canoras expresa toda esa nueva ideología que ahora salpica la música de Iced Earth, la cual comenzó como apolítica. En fin.

Oímos el ya clásico punteo inicial de la grandiosa Pure Evil, tema que siempre ha ganado mucho en directo. Como ya hiciera desde la segunda canción y seguirá haciendo durante todo el show, Stu utiliza las melodías más cantables para hacérselas corear al público al estilo Maiden. Cierto que al escucharlo en el disco es algo bastante prescindible, pero también es cierto que se trataba de un concierto, que se trataba de que el público disfrute, y el nuevo cantante de Iced Earth es un frontman bestial que sabe hacer eso perfectamente y que se mete a la audiencia en el bolsillo con su carisma.

Wolf, canción perteneciente al enigmático Horror Show, álbum extraño dentro de la discografía de la banda y que trata sobre historia clásicas de terror, el cual puso fin a la era Barlow. Época cuyas canciones son difíciles de defender para el nuevo vocalista. Lo hace bien, tratando de darle un estilo personal, pero aquí comprobamos otra vez como se excede con esos gruñiditos agudos que a mí me resultan muy difíciles de asimilar en estos temas.

Se anuncia que viene una canción que trata sobre aliens que hacen experimentos con humanos. Ya hemos aclarado que la temática del nuevo disco resulta algo atípica. Se trata de Dark City, basada en la película del mismo nombre. La siguiente es un vuelta al Horror Show: Dracula una canción soberbia que es casi la única de su disco que sobrevive en la mayoría de setlists actuales. Y se pone fin a la primera parte de la grabación con el que fuera single rompedor hace unos años, Ten Thousand Strong.

Teatro Kourion

Antiguas ruinas grecorromanas del teatro de Kourion (Chipre), donde tuvo lugar este concierto

La segunda parte del directo se abre con Anthem, segundo single del disco Dystopia, que cumple lo que promete su título y sigue con Declaration Day, del primer disco político que hizo Schaffer allá por el 2003: Glorious Burden.

Days of Rage da paso a la clásica balada Melancholy y de ahí a un interludio para que los músicos descansen con In Sacred Flames, introducción del LP que supuso la vuelta de Barlow años después de su primera marcha. No oiremos ninguna canción de este álbum que fue tan esperado como prescindible.

Una última historia de horror llamada Damien –basada en la película La Profecía– y la balada clásica Watching Over Me –ya es una buena colección de clasicazos con los que cuenta este grupo-.

Después de recoger una bandera de Chipre del público, Stu le pide jugar al público a un juego llamado heavy metal, divide a la audiencia del teatro en dos bandos –aclarando apresuradamente que no se trata del Wall of death, no sea que la adrenalina del momento nos lleve al hospital- y mientras una parte grita heavy la otra grita metal. Un pequeño jueguecillo de participación con el público para empezar a acabar con la fantástica Dante’s Inferno, canción que dura más de un cuarto de hora, atmosférica, con la recrearse en soledad pero que no creo que resulte muy adecuada para un show por esas mismas características. Tengo que reconocer, rojo de la vergüenza y con la mirada hacia el suelo, que mi ídolo Schaffer me pilló bostezando en las primeras filas del concierto de Madrid de esta misma gira durante esta canción –fue un viaje muy penoso, sin aire acondicionado-. Por muy temazo que sea, digo, una canción se puede hacer algo aburrida en directo. En cuanto a esto, lo cierto es que este concierto lleno de temones no peca de eso y transcurre casi sin que te des cuenta. Y son casi dos horas y medio de grabación.

Para acabar aclararé que el bienpensado hecho de grabar el concierto en un antiguo teatro griego no le da realmente a la grabación el aire que seguramente se pretendía conseguir. Lo cierto es que, si bien supongo, para los asistentes al evento fue toda una experiencia en el DVD no se desprende un aire muy especial por el emplazamiento del concierto que, por lo que se ve en el disco, podría haber estado grabado en cualquier sitio amplio sin que notáramos la diferencia desde el salón de casita.

Y ya sí que definitivamente, dos de los grandes himnos: el que le da nombre a la banda –durante el cual Stu saca la bandera de Chipre que acababa de recoger y la ondea para contribuir a la catarsis colectiva- y cuando parecía que el concierto había acabado, The Hunter, perfecta para el directo con ese punteo tarareable.

En fin, que la elección de los temas podrá gustar más o menos –a mí me ha parecido muy acertada y equilibrada-, el nuevo cantante podrá gustar más o menos –a mí me parece que sustituye perfectamente a un Barlow que ya no era el de antes-, y su último disco podrá gustar más o menos –no es el mejor pero es muy bueno-; pero lo que está claro es que para un seguidor de esta banda, y los que lo somos lo somos de manera muy fanática, es un hecho histórico que saquen un disco en directo en tan buena forma más de una década después del siempre recordado Alive in Athens.

Círculo sin forma

Amorphis - CircleCircle, el undécimo álbum de estudio de la banda finlandesa Amorphis –el quinto de la era Joutsen-. Un grupo que en los últimos años se consagró para algunos –entre los que me incluyo- como de lo mejorcito que ofrecía la escena metalera internacional. Concretamente desde que cuentan con Tomi Joutsen como cantante. Un vocalista que es todo carisma y técnicamente lo que se le pide a un vocalista de metal contemporáneo. Combina los gritos guturales con melódicas voces limpias a la perfección. Le da a la música del grupo una nueva dimensión. Ha conseguido hacer más atractivo y ampliar el registro de un grupo que a estas alturas ya se ha asomado a casi todos los estilos haciéndole honor al nombre que se pusieron allá por principios de los 90, cuando profetizaron que acabarían siendo un grupo con un sonido inclasificable. Sin forma.

Bien es cierto que si en los primeros minutos no cumple las expectativas que la banda generó con sus últimas obras, es de esos discos que da la impresión de que mejorará con unas cuantas escuchas más. También es muy cierto que era pero que muy difícil producir el efecto de choque que producían sus anteriores obras maestras con las primeras notas –Skyforger sí que fue un disco redondo y no este Círculo-. También es muy cierto, en honor a la verdad, que si bien las cinco primeras notas del anterior trabajo, The Beginning of Times, ponían los pelos como escarpias, el nivel no se mantenía con el paso de los minutos como en Silent Waters o el propio Skyforger.

Esta vez no se nos habla de mitología finlandesa –los mencionados tres discos anteriores versaban sobre el Kalevala, el libro recopilatorio del folclore y la mitología tradicional finesa-, pero sí estamos ante un disco conceptual. En Circle se nos cuenta la historia de un joven que se ve envuelto en una espiral depresiva que le lleva a la autodestrucción.

La portada del anterior LP molaba un huevo –quien pille este chiste lo encontrará execrable, concedo- y la de este Circle resulta tan elegante y enigmática como acertada para su contenido. Nos anticipa una música algo menos heavy y más fina, pese a su crudeza. No en vano, y sin estar del todo de acuerdo en la nueva clasificación que se le ha dado, en los medios se está hablando de este álbum como de rock progresivo. Da igual, no olvidemos que este grupo no tiene forma –decir que es amorfo podría ser malinterpretado-.

Amorphis band Wallpaper

Aunque esperemos que no sea el fin de un ciclo, este redondo cierra un círculo musical -como su nombre indica-. La era Joutsen comenzó con un disco accesible y directo ante todo –el grupo venía de un época algo comercial- y no por ello precisamente malo. Con la siguiente trilogía sobre el Kalevala se pusieron mucho más sofisticados y desembocar en un disco progresivo con una historia como hilo conductor parecía inevitable para un conjunto que cada vez se ven más obligados por ellos mismo a ofrecer algo más pulido.

En cuanto a lo más concreto la música, la primera parte es la de mayor peso. Se abre con Shades of Grey, una canción que nos recuerda al lado más doom de la banda. Con un registro de guitarras muy grave y el berrido de guerra de Tomi. En cuarto y quinto lugar se encuentran Narrowpath y Hopeless Days. Mención especial a estas dos, la última porque ha sido el primer single de este LP y ya hay un videoclip disponible. A Narrowpath porque barrunto que será el próximo single –me extraña que no haya sido el primero-, ya que tienen todo lo que hay que tener para pasar a ser un himno de la banda. El único tema del disco que se recrea en sus raíces folk comienza con una flauta y se desarrolla de manera brillante alrededor de esa misma melodía. Por lo demás, se desarrolla este círculo de manera algo anodina pero sin llegar a dar un bajo nivel, destacando algún tema como el antepenúltimo, Into the Abyss.

Se puede clasificar la carrera musical de Amorphis atendiendo al uso que hacen de los teclados, y en este sentido siento decir que el trabajo de Santeri Kallio, el teclista de la banda, ha salido perdiendo en la comparativa. Si bien es un trabajo que destaca por su buen gusto y conseguir un efecto ambiental muy pulido, se queda en eso, en unos teclados atmosféricos. De un sonido diferente al de sus viejos trabajos, se parece a estos últimos en que son unos teclados que no resultan protagonistas en ningún momento. Lo mejor de los últimos discos de Amorphis, y lo que tenían en común, era el papel protagonista del piano, con melodías simplemente espectaculares y que eran el verdadero hilo conductor de la música.

Por desgracia, y sin querer contrariar los gustos de nadie –que veo que este disco está siendo muy bien acogido- me da en la nariz que Circle será el álbum con menos huella de los últimos que ha lanzado la banda finesa. Que ya eran muchas obras maestras y poco tiempo disponible para los conciertos. Por ahora hay que girar con él como protagonista y en octubre podremos disfrutar de esta genial banda en Barcelona, Valencia, Sevilla, Madrid y Bilbao; en ese orden. Allí estaremos.

Alberto Guzmán

Tom Wolfe y el Nuevo Periodismo

“(…) Ya que nada más se había hecho, nada quedaría. Los Nuevos Periodistas –Paraperiodistas- tenían todos los años sesenta locos de Norteamérica, obscenos, tumultuosos, mau-mau, empapados de droga, rezumantes de concupiscencia, para ellos solos.”

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Este libro supone una recopilación de textos de varios autores, una antología de lo más representativo de este Nuevo Periodismo que le da título. ¿A qué se refiere Wolfe? Él mismo lo explica en la primera parte de las dos que componen el libro mientras su ego se va asomando en cada página hasta aparecer en toda su dimensión; mientras juega a mezclar realidad y ficción, realismo y romanticismo, academicismo y arte. Al más puro estilo New Journalism.

El Nuevo periodismo

El juego del reportaje

Tom Wolfe nos habla de sus sensaciones y experiencias de primera mano en los medios de comunicación nada más terminar sus estudios superiores y doctorarse en Literatura Norteamericana en 1957. Habla de un mundo sórdido, de golfos y borrachos mercenarios de las letras que se hacían la competencia sucia para publicar el mejor reportaje de la ciudad de Nueva York y que, a base de eso, cuando se dieron cuenta habían creado un nuevo género literario que destronaría a la novela como principal género en los consiguientes años. Se dibuja el panorama de las oficinas de los medios neoyorquinos y se explican ciertas carreras profesionales de estos expertos en reportajes que utilizaban las publicaciones como Herald Tribune como manera de llegar a su gran triunfo final, “El triunfo final se solía llamar novela”.

Igual que una novela

Con un artículo publicado en Esquire en 1962 explica Wolfe cómo fue el primer texto periodístico que pudo ver ante sus ojos que  “podía leerse como un relato breve”. “¡Qué demonios pasa!”, fue su primera reacción. Tal y como explica el autor, “ahora se podía provocar al lector de forma a la vez intelectual y emotiva”. También se cuenta que la primera reacción de la crítica literaria no fue precisamente positiva. No se podía, de primeras, tener a un periodista la consideración de literato, un artista de inspiración tan divina y elevada. Estos reporteros rompieron esquemas en muchos sentidos.

Así se explica la génesis de la no-ficción y lo que supuso alrededor, sus influencias, críticas, motivos…

Tomando el poder

A partir de la segunda mitad de la década de los 60 el estilo se define y asienta. Un estilo etéreo sin centro físico de reunión y objetivos muy claros pero que, de alguna manera, apareció. También se cuenta como, una vez el nuevo periodismo ha triunfado, se gana unos enemigos que según el autor se movían por “amargura, envidia y resentimiento”. Se llegó a cobrar la etiqueta despectiva de “paraperiodismo”.

Según Wolfe hablando de estos críticos, el problema era su mentalidad reaccionaria. Las clases de escritores se dividían en novelistas, hombres de letras y periodistas; por ese orden y no estaban dispuestos a aceptar que esta última clase se erigiera en la élite. Sin embargo, el neoyorquino trata de descalificar esta teoría rompiendo las prejuiciosas barreras en el escalafón del escritor recordando cosas como que Balzac se refería a sí mismo como “el secretario de la sociedad francesa”. También se continúa estableciendo paralelismos entre novelistas clásicos y periodistas -o paraperiodistas- coetáneos al autor explicando qué recursos literarios utilizaban estos últimos, en qué se parecían y por qué no se diferenciaban tanto.

Pero ¿Es el nuevo periodismo realmente nuevo?; aquí se analizan las raíces históricas del estilo y establece una clasificación de autores anteriores candidatos a considerarse precursores; igual que en Trabajo de preparación se explica el modo de recoger material de los nuevos periodistas desde sus antecesores.

La segunda parte está compuesta por varios relatos periodísticos de diversos autores. precedido de un breve prefacio de Wolfe. Destacan, así por hacer una antología de la antología:

A la rica Marihuana y otros sabores, de Terry Southern

Un ejemplo pionero del periodismo a lo gonzo que popularizó el fantástico Hunter S. Thompson con el mítico Miedo y asco en Las Vegas. Wolfe dice de este escritor que fue el creador del Nuevo Periodismo. En teoría, este texto debería explicarnos el día a día de unas chicas que se encuentran en una academia para majorettes, ese fue el encargo del medio. Como hace un gonzo, Southern acaba hablándonos de sus divagaciones personales utilizando el presunto reportaje como mero telón de fondo.

La Dolce Viva, de Barbara L. Goldsmith

Thomas Wolfe lo llama entrevista artículo. Está escrito completamente como si fuera un relato de ficción. Es decir, en ningún momento el periodista se incluye como autor –en este caso sería como entrevistador- sino que es una novela como cualquier otra de nonfiction. Aun así, insistimos en que se basa en una entrevista que la autora hace a una actriz que apareció en películas de Andy Warholl tratando de retratar su decadente estilo de vida.

Beth Ann y la macrobiótica, de Robert Christgau

Relato sin diálogos y muy bien documentado en todos los sentidos en el que se cuenta la historia de una joven muerta por llevar al extremo la moda de la dieta Zen Nº 7. Al contrario que muchos otros ejemplos, está escrito desde fuera. Es decir, el periodista no ha vivido ninguna escena de las que habla sino que se debe documentar a través de relatos de otras personas allegadas a la afectada.

La izquierda exquisita & maumaundo al parachoques, de Tom Wolfe

Colofón final del propio Tom Wolfe. Son dos extractos del mismo libro. El autor hace aquí un retrato de la forma más seria y documentada posible de algo que acaba resultando irremediablemente esperpéntico. Una elite intelectual neoyorquina que quiere a cualquier costa comprender los motivos de grupos extremistas como los panteras negras para poder apoyarles. El siguiente, muestra de manera más cruda la realidad de los suburbios de Nueva York.

Explica el propio Wolfe que el motivo por el que se han contrapuesto estos dos relatos en el último fragmento es para que se perciba el choque entre las clases más altas y más bajas respectivamente de la sociedad neoyorquina. Precisamente este hermanamiento imposible que tiene lugar entre la alta sociedad y asociaciones como las panteras negras, provenientes de suburbios, es el reflejo de lo que se quiere mostrar.

Lo nuevo y el periodismo

El estudio olvida a los autores no estadounidenses pese a que algunos como Tomás Eloy Martínez fueron ilustres en este campo. Se limita a mencionar de pasada algún nombre como el del colombiano Gabriel García Márquez. En buena medida, se entiende que así sea, ya que más que un erudito análisis académico sobre el fenómeno literario, Wolfe escribe unas memorias retrospectivas sobre el movimiento contracultural en el que él mismo se vio inmerso. Teniendo esto en cuento, al hacer estos ensayos está haciendo Nuevo Periodismo, al menos siguiendo las líneas principales de éste.

 Logotipo del periodismo Gonzo, con el botón de peyote

Logotipo del periodismo Gonzo, con el botón de peyote

Uno de los rasgos definitorios del Nuevo Periodismo es la influencia de esta llamada contracultura estadounidense de la época hippie. Otro rasgo, que el propio autor exalta cada vez que puede a lo largo de sus ensayos, es el parecido con la novela llamada realista de gente como Dickens y Emilie Zola. Ambos elementos se juntan aquí creando una curiosa simbiosis contradictoria.

Las influencias de esta contracultura de la que hablábamos se notan en hechos como el de hablar de la actriz fetiche de Andy Warholl, una marcha pacifista en Washington o reuniones de la bohemia neoyorquina con el grupo Panteras Negras. En el primer ejemplo, el retrato de la actriz resulta tan realista que deja de lado cualquier romanticismo o ideal, como el que Warholl quiere llevar en sus películas, para mostrarnos la decadencia en la que se ve envuelta una desgraciada actriz que lleva la triste vida de un juguete roto.

En el último ejemplo, el de las Panteras Negras se retratan el realismo de la frivolidad de la jet set estadounidense y el de la cara más amarga de los suburbios en los que viven los negros neoyorquinos. Pese a que el decorado de fondo es un intento de crear algo idílico, se nos acaba mostrando lo frívolo y hasta esperpéntico que acaba siendo el acto. La peor parte y más fea, que parece caer por su propio peso conforme vamos leyendo, aunque Wolfe no pretende ser crítico en su prosa sino aferrarse al más puro realismo posible en la narración. Quería simplemente dejarnos retratado con palabras lo que ocurría.

También reseñamos que las obras paradigmáticas del estilo no se solían encontrar en periódicos sino más bien en revistas. El autor no resalta este hecho durante la obra, aunque la mayoría de soportes que nombra son revistas. Aquí podríamos preguntarnos si el estilo del nuevo periodismo es conveniente para los periódicos. ¿Estaría bien olvidarte del hecho verdaderamente concerniente para acabar exaltando la figura del yo como podemos leer en algunas de estas líneas? Puede que para la revista Rolling Stones –para la que trabajaba Hunter S. Thompson- sea una obra fantástica pero lo que busca un lector de periódicos es leer noticias y que el periodista le aclare qué ha pasado, cuándo ha pasado, por qué, etc…

La conclusión resulta que inevitablemente está abierta. El estilo puede tener sus pros y sus contras, sus seguidores y sus detractores, pero dentro de la profesión periodística, está bastante claro que no siempre estará justificado su uso. Podemos poner en cuestión incluso el hecho de que sea una práctica periodística. En varias líneas, el estadounidense deja bastante claro que, al menos en lo que a él toca, está hablando de un estilo literario. Los nuevos periodistas son los herederos de Dickens y Balzac, no de Pullitzer o Hearst.

De hecho, el termino Nuevo Periodismo también ha sido utilizado para describir la corriente renovadora más puramente periodística que llevaron a cabo estos dos últimos nombres mencionados. Estos empresarios de los medios de comunicación fundaron lo que desde entonces se vino a llamar prensa amarilla y que sí que resulta un verdadero punto de inflexión en la historia de los medios de comunicación propiamente dichos. En la manera de llevar los medios, en los quehaceres periodísticos, en los hábitos de consumo… Puede que el Nuevo Periodismo de Wolfe tenga menos de periodismo que de otras cosas –el ego de los autores gonzos puede desembocar en lo más antiperiodístico jamás escrito, si lo pensamos- pero las fronteras del periodismo son tan difusas que no tenemos más remedio que dejar el debate abierto. Esté mejor o peor para cada persona o caso, estamos hablando de magníficos periodistas. Solo podemos reconocerle el mérito que tuvieron a una generación de autores que cambiaron lo que leemos y escribimos en todos los aspectos. Aun hoy podemos leer una novela, un reportaje en una revista, una entrevista en un periódico o ver una película que de alguna manera –la que sea- viene de estos años, de la contracultura estadounidense.

El artista y el (para)periodista

Ya sea a través de las divagaciones internas del autor, de sus memorias, de sus críticas o de los ejemplos de otros autores que se suceden en más de la mitad de sus de sus páginas, se reflexiona sobre los logros y sobre el legado que dejaron los compañeros de profesión que fundaron, sin quererlo ni proponérselo, este nuevo estilo literario y piedra angular del periodismo de finales del siglo XX. Con esta serie de artículos, el estadounidense Tom Wolfe bautiza al nuevo estilo periodístico y literario. Porque, en esencia, el Nuevo Periodismo es esa combinación entre periodismo y literatura. Eso es lo que define al movimiento.

Un dato que se desprende cuando se habla del periodismo es que la figura del periodista se ve hasta vilipendiada en todo momento. Tanto los críticos de la cultura desprecian a los periodistas como ellos mismo lo hacen al querer salir de esa profesión cuanto antes. Cuando mejor se retrata la figura del periodista es comola de una gran mente en el anonimato, sin gloria y malviviendo en la espartana redacción.

Se trata de una idea algo despreciativa del periodismo. Aun con todo, y se mire desde el punto que se mire, el fenómeno del que se nos habla fue la base de un alto porcentaje de lo mejor que se haya podido leer desde mediados de siglo. Si bien en el periodismo más puro puede no tener cabida este anárquico estilo, entre noticia y noticia de actualidad es lo que hasta ahora le ha dado frescura a las publicaciones de la profesión.

Nosotros podríamos decir, eso sí, quela corriente ha aportado algo muy importante. En los medios actuales, en una cultura crecientemente audiovisual, estamos muy acostumbrados a ver muchas noticias que realmente no lo son. Lo único que hace que la demolición de un edificio sea una noticia digna de salir en los telediarios es que existe un video con la espectacular demolición que puede ser mostrada en pantalla y captar la atención del espectador. El hecho de que haya sido demolido un edificio en un pueblo del sur de Estados Unidos no es, sin embargo, un hecho que se pueda considerar noticiable según unos criterios básicos de qué es y qué no es noticia en la actualidad española. ¿Por qué hemos visto este video en el telediario entonces? Por una forma espectacular. Pero, eso sí, el fondo es nulo. El nuevo periodismo fue una forma que aúna de manera magistral fondo y forma. Precisamente en ese punto convergen periodismo y literatura, en la pertinencia de uno y la belleza de otro. Con sencillez y en palabrasdel propio Wolfe “un periodismo que se pudiera leer igual que una novela”.

Wolfe en todo lo suyo

Wolfe en todo lo suyo

La ya mencionada contracultura sesentera –que aquí también se menciona con la expresión “el abandono de normas”- hemos visto que fue un pilar fundacional del estilo. Ese mismo abandono de normas que se vio en algunos sectores de la sociedad fue el que siguieron estos escritores para, de manera incluso valiente, llevarle la contraria a los que parecían querer poner a cada uno en su sitio y acabaron dando rienda suelta a su creatividad en los periódicos. Al más puro estilo hippie.

A resaltar también otro punto del libro: Wolfe desarrolla en su tercer ensayo la teoría de los cuatro procedimientos que debe llevar a cabo el autor. A saber:

  • “El fundamental era la construcción escena por escena, contando la historia saltando de una escena a otra.”
  • “El dialogo realista capta al lector de forma más completa que cualquier otro procedimiento individual.”
  • “La técnica de presentar cada escena al lector a través de un personaje particular.”
  • “La relación de gestos simbólicos que pueden existir en el interior de una escena. (…) Simbólicos del status de vida de las personas.”

También diremos que Wolfe trata de explicar en todo momento de lo que supuso la aparición del nuevo periodismo para la novela estadounidense; o, como poco, para la novela en general. Sin embargo, no lo vemos tan pendiente de explicar qué supuso para el oficio periodístico o para la etérea idea del periodismo en sí, del cuarto poder. De hecho, de entre las dos vertientes que confluyen en el nuevo periodismo; es decir, el periodismo y la literatura, es el primero el que sale peor parado. El autor se ve a sí mismo como un literato y no como un periodista y sus explicaciones basan la grandeza de este nuevo estilo, precisamente, en su lado literario y no el contrario. Es como si al ser literario, al estar tan cercano a la magia de la novela, el artículo, la entrevista o el reportaje se engrandeciera, se convirtiera en una grandiosa y bella obra de arte, y no en una fría y burocrática noticia que se limita a explicar que ha pasado tal cosa en tal sitio. De hecho, se habla de cómo el triunfar con una novela era lo mejor que le podía pasar al periodista de la época. Dicho de otra manera, dejar de ser periodista era la mejor que le podía pasar a un periodista.

Adrenaline Mob – Covertá

Adrenaline Mob - Covertá - 2013

Adreline Mob es la gran superbanda del metal actual. Este término, superbanda, queda a lo largo de la historia de la música casi devaluado a poco que rasquemos. Por si alguien aún no lo sabe, lo que en la industria se llama una superbanda es una agrupación de varios grandes nombres de la música. Extrañamente, ninguna conjunción de grandes nombres de músicos ha conseguido hacerse un gran nombre como grupo y, como digo, suelen haber más fracasos que otra cosa.

Pero vamos a centrarnos en la que nos ocupa. Para este proyecto se juntaron Russell Allen –el cantante de Symphony X-,  Mike Portnoy –el que siempre será recordado como batería de Dream Theater aunque ya no lo sea- y el virtuoso guitarrista Mike Orlando. El año pasado se unió John Moyer, el bajista de Disturbed. De aquí tenía que salir algo bueno ¿no?

Bueno, la banda ha conseguido un gran sonido, pero su primer LP, titulado Omertá no consiguió pasar de ser un disco aceptable. Muy buen sonido, una producción muy buena, cada uno de los miembros de la banda dejando muy claro lo que son con sus respectivos instrumentos – no podía ser de otra manera-, pero nada más. No había grandes composiciones.

De hecho, lo más grandioso que se recuerda de su disco debut fue una versión. Come Undone fue la típica versión metalera de una canción pop de antaño, concretamente de los, por otra parte algo horteras, Duran Duran. Grupo mítico de los 80 pero desde una perspectiva no muy heavy que digamos. El resultado fue el que suelen ofrecer estos casos. Como cuando se hace una canción de ABBA con la guitarra eléctrica –afición, por algún motivo, muy extendida en el mundo del rock-. Resultado muy guapo, digo. Merece un artículo aparte esto de los grupos heavys versionando canciones discotequeras.

En fin que lo que han debido pensar estos estadounidenses es: “Si nuestro gran fuerte es el sonido pero no las composiciones, hagamos un disco de versiones”. Muy bien pensado, oigan.

Este disco no pasa de ser un pasatiempo, una curiosidad agradable de conocer y que por esos mismos motivos te llama pero que no te acaba convenciendo. No puede ser nada más que una magistral ejecución de grandes temas de la historia del rock de manos de unos genios en sus respectivos instrumentos. “¿Y eso es poco?” Os preguntaréis. Pero es que apenas se cambia nada ni, dicho de otra manera, se aporta nada. Sólo, eso sí, un sonido demoledor para grabaciones que ya se empiezan a oír lejanas pese a tanta moda de la remasterización.

La selección de temas se centra más que nada en el hard rock ochentero y se enumera así:

High Wire fue la primera canción del primer disco de Badlands, una banda formada por grandes músicos que habían estado en grandes grupos. No será casualidad tampoco que se haya elegido para abrir el álbum de Adrenaline Mob –supongo-. Una canción muy zeppeliana, por cierto.

La siguiente en caer es Stand Up and Shout, la primera pista del clasicazo de Dio: el álbum Holy Driver. Seguida va Break on Through de los Doors, ésta va ser de las pocas canciones que notemos cambiadas. Era inevitable, a un grupo tan blandito como lo eran The Doors le den un toque mucho más metalero. La fuerza con la que los timbales de Portnoy introducen la canción ya nos lo anuncia.

Ya que mencionábamos a los Zeppelin hace un momento, En Romeo Delight, el cuarto tema, nos sorprenden a mitad de minutaje con el interludio de Whole Lotta Love. Lo único que se ofrece en cuanto a cambiar los temas, y sólo dura unos segundos.  La canción, por cierto, es original del LP Women and Children First de Van Halen -1980-.

La quinta elegida es la canción Barracuda, del grupo femenino Heart. Una canción que, no sé muy bien por qué, pero es un clásico de la historia del rock. Una cosa buena tiene esta elección, aquí es donde mejor se luce la voz de Allen en todo su amplio registro.

Vuelve a aparecer Dio. Del clásico de Rainbow, Kill the King, ¿qué decir? Pues eso mismo, el más clásico entre los clásicos de los que oímos –y el mejor tema, ¿por qué no lo vamos a decir?- de los que componen esta colección. La tónica general, no se ha cambiado nada –éste sí que es intocable-, y como todas, un sonido rompedor.

Y ahora vuelven a aparecer Led Zeppelin –si es que eran muy grandes-. Lemon Song, canción blusera para que Allen se pueda lucir a base de gorgoritos, que de eso va este proyecto.

Viene Mob Rules, uno de los himnos de la época Dio de Black Sabbath y cerramos este disco que, como hemos dicho, por una parte resulta casi imprescindible para satisfacer a la curiosidad de cualquiera que ame esta música. Por otra parte, no pasa de ser una curiosidad que no satisface mucho más.

Apenas se cambia un acorde con respecto a las canciones originales, lo que no deja de confirmar que estamos ante pequeña selección de grandes temas –por otra parte una selección muy personal que sólo ellos saben a qué criterios responde- cuyo atractivo es la magistral ejecución de los instrumentistas y lo bien que se oye. Yo destaco a Portnoy con el que siempre disfruto cual marrano en un lodazal.