Amon Amarth – Deceiver of the Gods

Portada de Deceiver of the Gods

Si te encuentras a un mazado rubio bebiendo cerveza de un cuerno hablándote casi amenazante del Valhalla con furia en los ojos mientras la espuma de la birra le ca

e por la barba al abrir la boca pueden ser dos las impresiones posibles que una persona cuerda tenga:

  1. No me lo creo, este tio es un flipao y/o está como una puta cabra
  2. Sí me lo creo, este tío va muy en serio y ahora temo por mi integridad física y por el virgo de las muchachas de mi aldea

Amon Amarth es el grupo de viking metal por excelencia. Han conseguido hace mucho tiempo entrar en el segundo saco.

Por su actitud y las cosas de las que hablan Amon Amarth no pasaría de ser una continuación de la faceta odinista que enseñaban algunos como Spinal Tap y Manowar. Si no fuera, claro porque van en serio –no como Spinal Tap- y la calidad de su música es tan bestial como su actitud –no como Manowar-. También porque las letras de Amon Amarth suele ser un vehículo moderno para narrar las tradiciones mitológicas de los pueblos nórdicos. Ambas cosas, calidad musical y unas letras adultas, les convierte en algo más que unos aficionados al Pressing Catch aporreando los instrumentos con el volumen al 11 mientras recitan a Tolkien.

    Amon Amarth es de los pocos grupos que consiguen convencerte de que van muy en serio y no conducen Ferraris sino Drakkars

Amon Amarth es de los pocos grupos que consiguen convencerte de que van muy en serio y no conducen Ferraris sino Drakkars

Después de conocer el título de su nuevo trabajo –traducido, Traidor a los Dioses– alguno pudo llegar a pensar que traicionarían a sus raíces haciendo cualquier cosa con la que a veces nos sorprenden los grupos de música, pero la canción homónima tranquilizó a los adeptos. El nuevo disco de Amon Amarth sonaría a disco de Amon Amarth, al menos eso prometía la canción. Y no sólo eso, este LP es un discazo, no sólo siguen el mismo camino en el sonido, también en la calidad. Éste es uno de los mejores discos de metal del año y estos suecos acostumbran a portarse así con cada nuevo trabajo que lanzan. A mí todavía no me han defraudado.

La portada que se nos mostró en Internet incluso antes de la canción tan poco ayudaba mucho, uno se llegaba a preguntar si eso iba en serio o era coña. En la parte superior izquierda vemos a un dios nórdico, cuya cara parece haber sido dibujada por el hijo del guitarrista en clase de plástica, mientras cabalga el cielo en un carro tirado por unos carneros, uno de los cuales parece sonreír; o  no. Finalmente resultó que iba en serio.amon amarth deciever of the gods deluxe

Tranquilos, como digo, porque Deceiver of the Gods sólo es un título que hace referencia a la historia de una disputa entre Loki y Thor o no sé qué. Vamos que es lo que se llama un disco conceptual, que, como si un libro fuese, cuenta una historia y tiene un sentido de principio a fin. Puestos a esto, se agradece que el disco sea tan bueno y consistente de principio a fin, no es que se haga eterno precisamente o que se necesiten muchas escuchas para exprimirle la sustancia. Directo al seso y de calidad como acostumbran estos vikingos.

Con este mismo título se abre el listado de canciones. Se trata, en su mayoría de temas intercambiables por su música con cualquier otro disco de los últimos de la banda, especialmente con los tres últimos. Amon Amarth mantiene un sonido en sus tres últimos LPs casi idéntico tras el punto de inflexión que supuso en el año 2006 el antecesor de estos trabajos: With Oden on Our Side, el gran disco del viking metal.

Deceiver of the Gods en una canción que se abre con una introducción melódica de guitarras distorsionadas que da pie a la típica explosión musical de estruendosos riffs marca de la casa. El disco sigue con un tema, As Loke Falls, que igualmente está más basado en la melodía que en el riff, lo cuál es, posiblemente, el principal rasgo del sonido actual de Amon Amarth, lo que los diferencia de sus inicios.

Este LP es un no parar de épicas melodías de guitarra y coreables estribillos en los que se nota la marca del power metal europeo, al cual se asemejan más ahora que a los brutales grupos de death a los que Amon Amarth alguna vez pertenecieron.

Decimos que la melodía, el punteo agudo, es el principal ingrediente de Deciever of the Gods; y además, la música es menos death que lo era hace unos años, entre otras cosas, porque todo lo que tocan ya no está necesariamente sincopado, como hacían antes de una manera que se hacía a ratos repetitiva. En las guitarras se nota, a ratos, algún puntillo folk que siempre toca de alguna u otra manera la música de este tipo. Todo esto aderezado con algunos fondos sinfónicos como ya empezaran a hacer en Twilight of the Thunder Gods.

Blood Eagle –la sexta pista- es el momento en el que sí que se ponen algo más brutales con la excusa de hablar de una supuesta práctica de tortura vikinga que se llamaba así, Águila de Sangre. Para los que tengan curiosidad histórica o morbosa, era esto en concreto –si es que realmente existió, que los historiadores no lo tienen muy claro-.

Método de torura del Águila de Sangre en una de las Piedras de Stora Hammars (Suecia)

Método de torura del Águila de Sangre en una de las Piedras de Stora Hammars (Suecia)

La canción se inicia con el sonido que debía producir la expeditiva práctica sobre el torso de un hombre seguido de una introducción musical que suena a inicio de una batalla; con sonido de tambores de guerra y todo. Resulta curioso que una canción que parece hecha para evocar el momento de la batalla –algo muy marca de la casa- sea de las pocas que no hablan de eso mismo, pero en fin.

Hel, también resulta ser una canción merecedora de mención especial, si no por que destaque como una de los mejores –eso que lo decida cada uno con sus gustos-, por innovadora dentro del sonido del grupo. Suena muy oriental tanto por las guitarras como por la melodía vocal y los coros del estribillo. Pero más importante aún, la canción está cantada a dúo junto con otro cantante. Después de un repaso mental rápido, creo que esto la convierte -aunque sea sólo a medias- en la primera canción de Amon Amarth cantada con voces limpias.

Y siguiendo la misma tónica de punteo épico o y riffs de batalla termina este Deceiver of the Gods con Warriors of the North dejándonos la sensación de que no estaría de más escuchar otra vez el disco mañana.

Resumiendo: más de lo mismo, esto es: muchísima calidad.

Por cierto, para profundizar un poco más en el disco, en http://deceiver.amonamarth.com/ puedes ver unos cuantos videos sobre el proceso de creación del disco. Sólo te pide a cambio que entres con tus datos de Facebook, cada uno sabrá si le merece la pena.

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El garaje de Metallica (Parte primera)

cover - garage inc

Dicen[1] que cuando el niñato llorica depresivo de NIN[2] oyó la versión que hizo Johnny Cash de su Hurt dijo que la canción ya no le pertenecía, que Cash se la había apropiado para siempre. Hay artistas que se apropian de las creaciones de otros, y de una manera mucho más brillante y admirable que como lo hacen algunos como Bunbury. O mucho menos sibilina –aunque igual de brillante- que como lo hicieron otros como los Led Zeppelin, maestros en el arte de asimilar y depurar la música ajena gracias a lo cual consiguieron ejercer como puente hacia la música contemporánea. Pero eso merece un escrito aparte.

Algunos son buenos creadores, otros son buenos ejecutores. Los más grandes son buenos en ambas cosas.

Metallica mejoraron el sonido de todo lo que versionaron. Digo que mejoraron si no contamos el encanto del sonido añejo que sólo las grabaciones originales surcadas por la aguja del vinilo consiguen, claro. Aparte de eso, su disco recopilatorio de versiones, Garage Inc. fue un enlace para toda una generación –ya podemos decir que incluso varias- que conectaron  con grabaciones de las que seguramente, no habrían conocido nada si no fuera por este doble álbum lanzado en 1998. Gracias a los californianos, algunos temas ahora son conocidos infinitamente más que en el momento de su lanzamiento, cuando solo algunos críos del Bay Area con greñas sabían de la existencia de bandas como Blitzkrieg.

La mayoría de los grupos le deberían estar agradecidos por aparecer en este álbum recopilatorio, no es que los Diamond Head no hicieran méritos suficientes durante el principio de su carrera para ser recordados eternamente, pero sin haber pasado por el aquí, bueno, cualquiera sabe si esta banda inglesa no estaría a día de hoy injustamente olvidada.

Lo cierto es que gracias a haber pasado por el Garage de Metallica, muchos oyeron por primera vez algunos temas que, varios años y varios altavoces rotos después, se reconocen como clásicos de otras bandas, pero este fue el primer plato. La entrada a un pasillo lleno de muchas puertas. Algunas de estas canciones son canciones que los Metallica hicieron famosas, otras son canciones famosas que, simplemente, algunos oyeron por primera vez en la voz de Heitfield.

garage

Ahí va un repasito a las canciones originales del primer disco de los dos que componen el Garage Inc., el que está hecho de grabaciones nuevas para la ocasión:

1. Free Speech for the Dumb (Discharge)

Gracias a este primer disco vemos como las raíces del integrismo heavymetalero que pregonaban en su juventud viene, en muy buena medida del punk. Primer ejemplo en la primera pista: Discharge fue una banda pionera del punk hardcore. Aunque bien tenemos que reconocer que esta canción original de 1982 suena muy metalera.

2. It’s Electric (Diamond Head)

La banda californiana ya había versionado tres canciones del álbum blanco de Diamond Head, así que debieron pensar que donde caben tres caben cuatro.

3. Sabbra Cadabra (Black Sabbath)

Único homenaje al rey del riff, Tony Iommi. La versión de este tema del Sabbath Bloody Sabbath incluye una sorpresita para los fans de Black Sabbath, a mitad de canción.

4. Turn the Page (Bob Seger)

Única incursión en el terreno cantautor. El aire mucho más ligero de este tema de Bob Seger le llevó a ser uno de los singles de este disco –con videoclip muy polémico y censurado que merece la pena ver-. Por el momento, aquí hemos venido a oír la versión original.

5. Die, Die My Darling (The Misfits)

El mejor ejemplo de cómo mejorar el sonido de lo que han compuesto los demás, siempre, como decía, que no prefieres que suene “mal” –y si eres fan de Misfits eso es muy probable-. En los 90, Metallica venían de romper los esquemas del sonido con su Black Album a un nivel que, en mi opinión, no se volverá a dar y aquí se nota la inercia con la que venían.

6. Loverman (Nick Cave and Bad Seeds)

Versión igual de sosa que la original y sosa de Nick Cave. Además de sosa es -y se hace- larga.

7. Mercyful Fate (Mercyful Fate)

Popurrí –qué palabra más fea- de varias canciones del eterno LP Melissa de Mercyful Fate, pioneros –o más bien inspiradores- del metal extremo. Una recopilación dentro de la recopilación que incluye también partes de A Corpse Without Soul, una canción que apareció en las demos de los inicios de la banda danesa. Mucho lío, ¿no? Nada teman: aqui las originales para que las oigan con calma, que es para deleitarse.

8. Astronomy (Blue Öyster Cult)

Se sale. Esta versión original de Blue Öyster Cult tendrá todo el mérito, pero a mí lo que hace Metallica con su sencillez me parece de lo más grande que haya escuchado. Mi debilidad, qué les voy a decir. El remate del final del estribillo turnando dos guitarras para que acabe el bajo, épico. La pegada a los tambores del canijo de Larss… En fin, todo.

Pero a ver qué os dice la original:

9. Whiskey in the Jar (Thin Lizzy)

Curioso ejemplo. Versión de otra versión. La imitada, de Thin Lizzy, fue una versión rockera de lo que siempre había sido canción tradicional irlandesa –que habla, por supuesto y como buena canción tradicional irlandesa, de ir borracho-. Vayan a saber si Phill Lynnot y los suyos se inspiraron a la vez en otra versión del tema que pululaba por las tabernas de Dublín.

Para hacer justicia a la curiosidad y también para que os entren las ganas de irse a menear la jarra, no sólo la versión de Thin Lizzy, sino también otra más pegada a la tradicional[3] -ambas en directo, para que sea más tabernario-.

10. Tuesday’s Gone (Lynyrd Skynyrd)

Grabación acústica en la radio de la lacrimógena y sensacional balada que apareció en el primero de los Skynyrd. Aquí tocaron, entre otros, el bajista de Primus, Les Claypool y uno de los miembros originales de Lynyrd Skynyrd, Gary Rossington, el cual, como decimos, fue uno de los culpables de esta maravilla nacida en el año 73.

11. The More I See (Discharge)

Tuesday’s Gone habría sido mejor cierre, pero en fin. Cierran como abrieron, con una de Discharge.

Hasta aquí el primer disco del Garage, próximamente en sus pantallas el segundo.


[1] Cuando un periodista empieza una frase con “Dicen” es que no tiene ganas de comprobar el dato.

[2] Tampoco me apetece comprobar cuál era el nombre del cantante de NIN. Da igual, es un post sobre Metallica.

[3]Por cierto, que también hay un videoclip de Metallica para esta canción muy digno de verse, casi tanto como de escucharse, hacedme caso.

Círculo sin forma

Amorphis - CircleCircle, el undécimo álbum de estudio de la banda finlandesa Amorphis –el quinto de la era Joutsen-. Un grupo que en los últimos años se consagró para algunos –entre los que me incluyo- como de lo mejorcito que ofrecía la escena metalera internacional. Concretamente desde que cuentan con Tomi Joutsen como cantante. Un vocalista que es todo carisma y técnicamente lo que se le pide a un vocalista de metal contemporáneo. Combina los gritos guturales con melódicas voces limpias a la perfección. Le da a la música del grupo una nueva dimensión. Ha conseguido hacer más atractivo y ampliar el registro de un grupo que a estas alturas ya se ha asomado a casi todos los estilos haciéndole honor al nombre que se pusieron allá por principios de los 90, cuando profetizaron que acabarían siendo un grupo con un sonido inclasificable. Sin forma.

Bien es cierto que si en los primeros minutos no cumple las expectativas que la banda generó con sus últimas obras, es de esos discos que da la impresión de que mejorará con unas cuantas escuchas más. También es muy cierto que era pero que muy difícil producir el efecto de choque que producían sus anteriores obras maestras con las primeras notas –Skyforger sí que fue un disco redondo y no este Círculo-. También es muy cierto, en honor a la verdad, que si bien las cinco primeras notas del anterior trabajo, The Beginning of Times, ponían los pelos como escarpias, el nivel no se mantenía con el paso de los minutos como en Silent Waters o el propio Skyforger.

Esta vez no se nos habla de mitología finlandesa –los mencionados tres discos anteriores versaban sobre el Kalevala, el libro recopilatorio del folclore y la mitología tradicional finesa-, pero sí estamos ante un disco conceptual. En Circle se nos cuenta la historia de un joven que se ve envuelto en una espiral depresiva que le lleva a la autodestrucción.

La portada del anterior LP molaba un huevo –quien pille este chiste lo encontrará execrable, concedo- y la de este Circle resulta tan elegante y enigmática como acertada para su contenido. Nos anticipa una música algo menos heavy y más fina, pese a su crudeza. No en vano, y sin estar del todo de acuerdo en la nueva clasificación que se le ha dado, en los medios se está hablando de este álbum como de rock progresivo. Da igual, no olvidemos que este grupo no tiene forma –decir que es amorfo podría ser malinterpretado-.

Amorphis band Wallpaper

Aunque esperemos que no sea el fin de un ciclo, este redondo cierra un círculo musical -como su nombre indica-. La era Joutsen comenzó con un disco accesible y directo ante todo –el grupo venía de un época algo comercial- y no por ello precisamente malo. Con la siguiente trilogía sobre el Kalevala se pusieron mucho más sofisticados y desembocar en un disco progresivo con una historia como hilo conductor parecía inevitable para un conjunto que cada vez se ven más obligados por ellos mismo a ofrecer algo más pulido.

En cuanto a lo más concreto la música, la primera parte es la de mayor peso. Se abre con Shades of Grey, una canción que nos recuerda al lado más doom de la banda. Con un registro de guitarras muy grave y el berrido de guerra de Tomi. En cuarto y quinto lugar se encuentran Narrowpath y Hopeless Days. Mención especial a estas dos, la última porque ha sido el primer single de este LP y ya hay un videoclip disponible. A Narrowpath porque barrunto que será el próximo single –me extraña que no haya sido el primero-, ya que tienen todo lo que hay que tener para pasar a ser un himno de la banda. El único tema del disco que se recrea en sus raíces folk comienza con una flauta y se desarrolla de manera brillante alrededor de esa misma melodía. Por lo demás, se desarrolla este círculo de manera algo anodina pero sin llegar a dar un bajo nivel, destacando algún tema como el antepenúltimo, Into the Abyss.

Se puede clasificar la carrera musical de Amorphis atendiendo al uso que hacen de los teclados, y en este sentido siento decir que el trabajo de Santeri Kallio, el teclista de la banda, ha salido perdiendo en la comparativa. Si bien es un trabajo que destaca por su buen gusto y conseguir un efecto ambiental muy pulido, se queda en eso, en unos teclados atmosféricos. De un sonido diferente al de sus viejos trabajos, se parece a estos últimos en que son unos teclados que no resultan protagonistas en ningún momento. Lo mejor de los últimos discos de Amorphis, y lo que tenían en común, era el papel protagonista del piano, con melodías simplemente espectaculares y que eran el verdadero hilo conductor de la música.

Por desgracia, y sin querer contrariar los gustos de nadie –que veo que este disco está siendo muy bien acogido- me da en la nariz que Circle será el álbum con menos huella de los últimos que ha lanzado la banda finesa. Que ya eran muchas obras maestras y poco tiempo disponible para los conciertos. Por ahora hay que girar con él como protagonista y en octubre podremos disfrutar de esta genial banda en Barcelona, Valencia, Sevilla, Madrid y Bilbao; en ese orden. Allí estaremos.

Alberto Guzmán

Adrenaline Mob – Covertá

Adrenaline Mob - Covertá - 2013

Adreline Mob es la gran superbanda del metal actual. Este término, superbanda, queda a lo largo de la historia de la música casi devaluado a poco que rasquemos. Por si alguien aún no lo sabe, lo que en la industria se llama una superbanda es una agrupación de varios grandes nombres de la música. Extrañamente, ninguna conjunción de grandes nombres de músicos ha conseguido hacerse un gran nombre como grupo y, como digo, suelen haber más fracasos que otra cosa.

Pero vamos a centrarnos en la que nos ocupa. Para este proyecto se juntaron Russell Allen –el cantante de Symphony X-,  Mike Portnoy –el que siempre será recordado como batería de Dream Theater aunque ya no lo sea- y el virtuoso guitarrista Mike Orlando. El año pasado se unió John Moyer, el bajista de Disturbed. De aquí tenía que salir algo bueno ¿no?

Bueno, la banda ha conseguido un gran sonido, pero su primer LP, titulado Omertá no consiguió pasar de ser un disco aceptable. Muy buen sonido, una producción muy buena, cada uno de los miembros de la banda dejando muy claro lo que son con sus respectivos instrumentos – no podía ser de otra manera-, pero nada más. No había grandes composiciones.

De hecho, lo más grandioso que se recuerda de su disco debut fue una versión. Come Undone fue la típica versión metalera de una canción pop de antaño, concretamente de los, por otra parte algo horteras, Duran Duran. Grupo mítico de los 80 pero desde una perspectiva no muy heavy que digamos. El resultado fue el que suelen ofrecer estos casos. Como cuando se hace una canción de ABBA con la guitarra eléctrica –afición, por algún motivo, muy extendida en el mundo del rock-. Resultado muy guapo, digo. Merece un artículo aparte esto de los grupos heavys versionando canciones discotequeras.

En fin que lo que han debido pensar estos estadounidenses es: “Si nuestro gran fuerte es el sonido pero no las composiciones, hagamos un disco de versiones”. Muy bien pensado, oigan.

Este disco no pasa de ser un pasatiempo, una curiosidad agradable de conocer y que por esos mismos motivos te llama pero que no te acaba convenciendo. No puede ser nada más que una magistral ejecución de grandes temas de la historia del rock de manos de unos genios en sus respectivos instrumentos. “¿Y eso es poco?” Os preguntaréis. Pero es que apenas se cambia nada ni, dicho de otra manera, se aporta nada. Sólo, eso sí, un sonido demoledor para grabaciones que ya se empiezan a oír lejanas pese a tanta moda de la remasterización.

La selección de temas se centra más que nada en el hard rock ochentero y se enumera así:

High Wire fue la primera canción del primer disco de Badlands, una banda formada por grandes músicos que habían estado en grandes grupos. No será casualidad tampoco que se haya elegido para abrir el álbum de Adrenaline Mob –supongo-. Una canción muy zeppeliana, por cierto.

La siguiente en caer es Stand Up and Shout, la primera pista del clasicazo de Dio: el álbum Holy Driver. Seguida va Break on Through de los Doors, ésta va ser de las pocas canciones que notemos cambiadas. Era inevitable, a un grupo tan blandito como lo eran The Doors le den un toque mucho más metalero. La fuerza con la que los timbales de Portnoy introducen la canción ya nos lo anuncia.

Ya que mencionábamos a los Zeppelin hace un momento, En Romeo Delight, el cuarto tema, nos sorprenden a mitad de minutaje con el interludio de Whole Lotta Love. Lo único que se ofrece en cuanto a cambiar los temas, y sólo dura unos segundos.  La canción, por cierto, es original del LP Women and Children First de Van Halen -1980-.

La quinta elegida es la canción Barracuda, del grupo femenino Heart. Una canción que, no sé muy bien por qué, pero es un clásico de la historia del rock. Una cosa buena tiene esta elección, aquí es donde mejor se luce la voz de Allen en todo su amplio registro.

Vuelve a aparecer Dio. Del clásico de Rainbow, Kill the King, ¿qué decir? Pues eso mismo, el más clásico entre los clásicos de los que oímos –y el mejor tema, ¿por qué no lo vamos a decir?- de los que componen esta colección. La tónica general, no se ha cambiado nada –éste sí que es intocable-, y como todas, un sonido rompedor.

Y ahora vuelven a aparecer Led Zeppelin –si es que eran muy grandes-. Lemon Song, canción blusera para que Allen se pueda lucir a base de gorgoritos, que de eso va este proyecto.

Viene Mob Rules, uno de los himnos de la época Dio de Black Sabbath y cerramos este disco que, como hemos dicho, por una parte resulta casi imprescindible para satisfacer a la curiosidad de cualquiera que ame esta música. Por otra parte, no pasa de ser una curiosidad que no satisface mucho más.

Apenas se cambia un acorde con respecto a las canciones originales, lo que no deja de confirmar que estamos ante pequeña selección de grandes temas –por otra parte una selección muy personal que sólo ellos saben a qué criterios responde- cuyo atractivo es la magistral ejecución de los instrumentistas y lo bien que se oye. Yo destaco a Portnoy con el que siempre disfruto cual marrano en un lodazal.