13

Puedes hacerlo más rápido, más lento, más duro o puedes hacerlo al revés; pero lo que hacemos todos es imitar lo que hizo Black Sabbath.

(Rob Zombie)

black sabbath - 13
El 12 del 12 del 2012 Black Sabbath anunció lo que ya se sabía, que habría nuevo un disco reunión con la formación original de la banda. Aquella formación que inventó el heavy metal en Birmingham hace ya cuarenta años. Ante la imposibilidad manifiesta de que el lanzamiento se produzca el 13 del 13 de 2013, este mes de junio llega a las tiendas 13, el nuevo disco de Black Sabbath.

La imposibilidad de lanzar el disco el día 13 del mes 13 – ¡qué sabrá el calendario de markenting!- no ha sido la única ni la más grave limitación de este lanzamiento. El supuesto disco de reunión con la formación original, y que a entender de uno habría supuesto un hito, al menos simbólico, en la historia de la música, no se ha producido con todo. Más bien habría que calificar a este LP como un disco de reunión de Black Sabbath con Ozzy. O de Heaven and Hell con Ozzy, que es lo mismo. Vamos que, al final resulta que simplemente Ozzy ha sustituido al fallecido Dio. Un lío, desde luego. Maldita Sharon.

Sobre la falta de Bill Ward a la batería, cada parte tiene su versión y aquí no corresponde extenderse mucho en ellas. Nosotros sólo podemos sentir que este disco de reunión no lo sea realmente, porque la formación original de Black Sabbath, aquella formada por Ozzy Osourne, Bill Ward, Tony Iommi y Geezer Butler fue uno de los mejores equipos que se hayan formado en la historia de la música. Cuatro genios con sus respectivos instrumentos a los que la providencia tuvo a bien juntar en el lugar exacto en la época exacta para que revolucionaran la música contemporánea con unos ejercicios individuales de virtuosismo perfectamente ensamblados en el conjunto. Unos chavales que habían tenido un grupo de blues y que, reconvertidos a hippies con melena y guitarras distorsionadas, grabaron un álbum debut en una sola toma, con partes improvisadas, incluso, que según el criterio de muchos, fundó lo que ahora llamamos heavy metal.

Qué bonito hubiera sido contar aquí con esa formación, ya que la providencia nos lo vuelve a permitir, ¿verdad? La providencia sí pero parece que el señor dólar no. ¿O quizás sea la señora dólar? ¡Perdón! La señora Osbourne quería decir.

Todos están bien. Quizás se eche de menos un sonido más contundente del bajo de Buttler, él que hizo algo tan importante al darle más protagonismo a un instrumento casi siempre relegado al segundo plano. Ward no está, así que la batería tampoco adquiere mucho protagonismo, suena correcta. Destacan más Ozzy y Iommi, por supuesto. Éste último con especial mérito. Como ya se sabe desde hace bastante está luchando contra el cáncer. Una lucha que no pudo ganar el eterno Dio –último de cantante de Black Sabbath, o como Sharon obligó a que se llamaran mientras ella no pudo hacer dinero de la banda Heaven and Hell- y que ahora Iommi tiene que librar en todo este proceso de vuelta. No parece que haya repercutido al rey de riff el plano creativo, aunque muchos nos quedamos sin poder verlos en directo al verse obligado a cancelar la gira de reunión de hace un año.

Black Sabbath: Iommi, Ozzy, Butler, y Ward

Ozzy en los viejos y locos tiempos

Ozzy en los viejos y locos tiempos

Ozzy es un caso aparte. En el disco está muy bien, sorprende como mantiene la voz al pasar los años y las drogas por él. Y es un caso aparte, también entre otras cosas, porque hace pocos días subió un comunicado a Internet en el que pedía perdón a todo el mundo por su “demencial comportamiento” por culpa de su recaída con las drogas durante el proceso de creación de este disco.

Un comportamiento que el mismo Ozzy califica de “demencial” debe ser algo muy muy loco-. Siento mucho la recaída del viejo Ozzy con las drogas, cuando parecía que eso se había quedado en el pasado, pero no sabemos si las drogas han sido una traba o una ayuda a la hora de hacer este decimotercer álbum de Sabbath. Lo que está claro es que lo consigue, mantiene la voz y mantiene la técnica.

El disco sale esta misma semana, pero hace unas cuantas que conocemos el primer single God Is Dead? Los Sabbath se preguntan lo que afirmaron Nietzsche -quien aparece en la portada del single con una especie de espaguetis color violeta cayéndole por la boca que le hacen parecer la caricatura de una morsa- y, más recientemente, Opeth con algo más de acierto musical.

Black Sabbath - God Is Dead?

La primera canción de la “reunión” de Black Sabbath viene a ser una revisión de la que fue su primera canción, la que se llama igual que el grupo y que su primer disco. La estructura de la canción al menos no deja de ser la misma, sólo que en esta ocasión, evidentemente no se consiguen los mismos resultados. La primera parte son seis minutos y medio de cadencia que no resulta tan turbadora –o tan desagradable, en el sentido que ellos mismos querían conseguir- como fue Black Sabbath. A partir de estos seis minutos y medio, un riff de guitarra de los que a la cabeza de Iommi le sobran abre una segunda parte más animada que remata el tema.

El video de God Is Dead? puede ser visto desde esta misma semana y… en fin, juzgad vosotros mismos:

Digamos que aprovechan un tema de actualidad.

También es tentador pensar que hay que echarle pelotas para lanzar un single de casi nueve. minutos, pero lo cierto es que este lanzamiento no necesita ninguna ayuda comercial más que la que tenía la expectación de oír la canción reunión del grupo. El resto del disco no está mal, y creo que, como ya he dicho, lo que mejor lo define musicalemente es: Heaven and Hell con Ozzy.

En resumen, suena menos al estilo de los primeros Sabbath que alguno de los discos de esta nueva ola de grupos sabbathianos más papistas que el Papa que están últimamente de moda. Escuchad el nuevo de Orchid -que además merece la pena-, por poner un ejemplo muy claro.

En este disco reunión, Black Sabbath es una banda de tres

En este disco reunión, Black Sabbath es una banda de tres

Eso no es mejor ni peor, supongo. Tampoco se trata de que los grupos no evolucionen, ni cambien o se queden estancado en el mismo sonido que les lleve a hacer discos clónicos. Y en realidad, hace décadas que todo el mundo ha asumido que lo que se edite bajo el nombre de Black Sabbath, de Heaven and Hell o el que Sharon Osbourne permita no se parecerá realmente a Paranoid –por mucho que el solo de Zeitgeist quiera recordarnos al de Planet Caravan-. Tampoco es que podamos decir que el resultado sea demasiado excéntrico para la línea que ha seguido Iommi desde entonces. Y tampoco es que sea un disco de mala calidad. Y deja algún detalle con sabor añejo. Eso sí, nada tan destacable por el plano musical como por el simbólico. Que no es poco.

Precisamente con todo este simbolismo juegan mucho durante el LP. Si 13 termina con los mismos sonidos de lluvia y campanas con los que comenzaba Black Sabbath allá por el año 70, es lógico pensar que los guiños musicales son, precisamente eso, y no casualidad. Este Trece tiene constantes momentos en los que nos quiere recordar de alguna manera a los primeros Black Sabbath. Y parece lógico pensar que es algo muy deliberado.

Y, sea como sea el resultado grabado, a ver si de una maldita vez los más jóvenes del lugar podemos tener la oportunidad de ver a la formación reunida sobre un escenario como en el 99:

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Maiden England

Iron Maiden - Maiden England 88

Portada de la edición antigua

Nueva entrega de la serie de DVD’s sobre la historia de la Doncella que se anunció hace unos años y que, presumiblemente, y aunque no se haya dicho con esas palabras, está poniendo fin a la historia de la banda. Poniendo fin, por cierto, de una manera muy Maiden: reeditando y remasterizando a un ritmo frenético. Y lo feliz que nos tiene que tener eso a los millones de fans de la banda que nos repartimos por todo el globo.

Seremos breves que sobre este directo ya se ha hablado desde hace décadas y se me pasa el asado –literalmente-. El nombre oficial de la publicación es Maiden England ’88. En su momento, allá por finales de los ochenta y en pleno apogeo comercial de la que ya empezaba a ser la banda de heavy metal más grande de todos los tiempos, Maiden England fue el nombre de una grabación VHS de la cual se extrajo –con la misma portada- el single Infinite Dreams. Pese a que, como decimos, fue una grabación en todo el apogeo de la banda, durante la gira del disco Seventh Son of a Seven Son –LP tan idolatrado por muchos-, y técnicamente bueno, por algún motivo no es un directo tan recordado como el eterno Live After Death, el cual, en mi opinión ofrecía mucho menos que éste en casi todos los aspectos.

El mayor atractivo de este DVD es que ofrece un viaje por su carrera ochentera. Seventh Son fue el último LP de esta década en la que los Maiden definieron la idea de heavy metal en todo lo que les rodeaba, y cuenta con temas que después no se pudieron volver a disfrutar debido a evidentes problemas de espacio. ¿Cuántas veces se puede disfrutar en directo que la clásica y olvidada Still Life? Después de esta gira, en el año 90, vendría el No Prayer for the Dying. No es mal disco, pero supondría el principio del fin de la era Dickinson y podemos considerar este Maiden England, por tanto, como un retrato de unos Maiden en la cresta de la ola de su carrera, un viaje a través de sus siete primeros discos lanzados desde 1980 hasta 1988.

Buena ocasión, por tanto de repescar una joya que no todos teníamos y que, si no fuera por Internet, sería casi imposible de encontrar hasta ahora. Fieles a la moda de ponerse retrospectivos en casi todo lo que hacen en esta última fase de su carrera.

Nueva edición en DVD

Esta nueva edición viene con una nueva portada que imita la original sustituyendo la motocicleta por un caballo –lo que seguirá ayudando a que la antigua edición en VHS sea una joya de coleccionista- y el sonido y la imagen son bastante correctos. Si bien no se puede sacar de dónde no hay, claro. La remasterización es buena pero hay que tener en cuenta que la grabación original es del año 88. Vamos, que se ve el píxel.

El show editado provenía de dos noches en Birmingham, la ciudad industrial cuna del heavy metal, de las cuales, váyase a saber por qué motivos se obviaron tres pelotazos en directo como Run to the Hills, Sanctuary y Running Free. Esta tríada ha sido rescatada y es ahora el fin de la nueva edición en DVD.

En cuanto al disco 2, podemos ver en primer lugar la tercera parte de la serie de documentales sobre la historia de Iron Maiden que ya es tradición que acompañe como bonus a los DVD’s del grupo. En esta ocasión, y como es de prever, se trata la época de finales de los 80 y es el único video nuevo que podemos ver. Hecho para la ocasión.

Pero de mayor valor, diría, es el documental 12 Wasted Years, también editado en DVD por primera vez en la historia. Se trata de un video lanzado en VHS allá por 1987 y en el que vemos ciertos recuerdos audiovisuales de los inicios del grupo  y hasta ese momento. Especial mención, diría yo, a los videos caseros hechos por gente del público en los primeros pubs en los que tocaron. Posiblemente se trate –yo no lo sé seguro- del primer documental en el que repasaban su carrera. Una hora y media de un material que, seguramente, muy poca gente habrá visto. Aunque algunas cosas de este documental ya se habían visto en el anterior Behind the Iron Curtain.

El resto de material, los videoclips de Wasted Years, Stranger In A Strange Land, Can I Play With Madness – ¡sale Graham Chapman!, The Evil That Men Do y The Clairvoyant.

Bruce Seventh Son Tour 1988Fácilmente se ve que el ánimo de esta edición es el de rescatar en un formato actual y, sobre todo de forma oficial, el material antiguo de la banda. De hecho, parece ser que existía un DVD no oficial del antiguo Maiden England editado por ROOM 101 Entertainment y que yo, personalmente, no he podido encontrarme en mi vida; así que muy fácil de conseguir no debía ser.

Nada nuevo, como vemos, que no vengan haciendo los eternos ídolos del heavy metal y que, como también es costumbre últimamente, vendrá acompañado de la consiguiente gira nostálgica en la que harán temas añejos para los que perdemos la cabeza por ciertos temas que fueron compuestos antes de nuestro nacimiento y que no tuvimos ocasión de ver en su momento. Total, una gran oportunidad y algo mucho más justificado por su valor documental que los recopilatorios sacacuartos que saca EMI cada pocos años.

En este enlace del canal oficial de la banda podéis oír samplers de todas las canciones:

P.D. En el momento de terminar estas líneas ya he comido. Al final el asado bien.

Y los dioses volvieron a helar la Tierra

Segunda y esperadísima grabación de un concierto de los estadounidenses Iced Earth. Hace un par de años Century Media sacó a la venta un popurrí de grabaciones en directo de la banda por su cuenta que tituló Festivals of the Wicked, aprovechando que se les acababa el contrato y se cambiaban de discográfica. Pero ese pseudobootleg de mal recuerdo no lo tendremos en cuenta.

La publicación de este Live in Ancient Kourion ha estado muy controlada por el grupo, que entre otras cosas, preguntó a los seguidores vía Facebook si les parecía bien seguir adelante con el proyecto pese a que no pudiera ser editado en calidad 1080. La respuesta, supondrán, fue un rotundo sí y el BluRay ha sido, aunque sólo sea en 720, que no está mal.

El resultado, un concierto grabado en un antiguo teatro grecorromano situado en el actual Chipre; editado en video –DVD y BluRay- y audio –CD y Vinilo-. Todo muy cuidado, como corresponde a una banda de culto como ésta, que no lanzaba un directo desde su clasicazo Alive in Athens. Un triple disco que supuso la condensación su época dorada. Cuando Matt Barlow todavía lucía su rojiza melena hasta las rodillas.

Iced Earth - 2013 - Bandpic

El mosaico de la imaginería que compone el mundillo de la Tierra Helada ya es tan amplio como el panteón griego y después de mantenerse en pie tras muchos altibajos, la banda parece sentirse con fuerzas renovadas para volver a registrar su poderoso directo en la tierra de los dioses. Elegir un teatro griego para la ocasión está claro que no fue por casualidad, la providencia de los dioses –o la desventura, más bien- ha hecho además que la salida por estas fechas de un show grabado en Chipre cobre más simbolismo. Si están al tanto de las noticias de las últimas semanas supondréis de sobra a qué me refiero. La gira World Dystopia Tour llevaba consigo un disco con claro mensaje político y la casualidad ha hecho que el directo salga a la venta a la vez que lo ha hecho la economía chipriota.

El aliciente para los seguidores de la banda en esta gira fue ver qué tal se portaba Stu Block, el nuevo fichaje de la banda; un joven canadiense que venía de cantar en un grupo de death melódico tan desconocido como él. Poco después de demostrar muy buenas aptitudes con el último disco de estudio pude ver a la banda en uno de los primeros conciertos de la gira que registra este DVD y las sensaciones fueron buenísimas. Mejor incluso en directo que en disco.

Iced Earth - Stu Block

Stu Block, el nuevo cantante de Iced Earth que se presentó al público en esta gira

El concierto empieza con Dystopia, canción que abre ese mismo disco homónimo.

Burning Times. Segunda canción y primera prueba. A ver qué tal se desenvuelve Stu con uno de los himnos de Barlow. Además, con una de las de registro más grave. El canadiense amplía el registro vocal de la canción –uno de sus fuertes- dejando patente que viene de ser un cantante de death metal con los gruñidos guturales que deja caer en el estribillo y que utilizará en casi todos los temas. A los fans más acérrimos de la banda les recordará a los primeros discos allá por principios de los 90, cuando contaban con un vocalista que se limitaba prácticamente a los guturales. Puede que muchos no sepan que Iced Earth comenzó como una banda coetánea  y compañera de una buena hornada de grupos de metal extremo como los Obbittuary, y en sus primeros discos podemos ver muchos detalles del death metal que se comenzaba a poner de moda en la América de entonces.

Tercera canción, precisamente de esta época. Angels Holocaust, de su segundo disco, que se tituló Night of the Stormrider, cuyo comienzo orquestal se encarga el cantante de corear para que el público le siga. Las canciones de esta primera época parecen venirle francamente mejor a la voz de Stu que las de la era Barlow. No diría que no da la talla, que da una talla muy alta, pero cualquier fan de una banda sabe que el cantante de su formación clásica es insustituible. Por muy bueno que sea su sucesor, aunque lo supere, nunca será aceptado como la voz auténtica del grupo. Si no que se lo pregunten al otro sustituto de Matt, Tim Ripper Owens, uno de los mejores cantantes de heavy metal de los últimos tiempos y encargado de sustituir a insustituibles en cada grupo en el que entra.

A mitad de Angels Holocaust se hilvana con Slave to the Dark, una de las canciones de la trilogía The Suffering, la cual cierra su fantástica obra conceptual Dark Saga.

Durante esta gira se sucedió el cambio de bajista, Freddie Vidales, dejó la banda para marcharse con Matt Barlow y formar parte de su nuevo proyecto, llamado Ashes of Ares, sustituyéndole a las cuatro cuerdas Luke Appleton quien era bajista de Fury UK, una de las bandas que teloneaban a Iced Earth en el momento en el que Vidales se fue y con la que pudimos verle en los conciertos de Madrid y Barcelona.

Siguen con V, una del nuevo LP y también de temática política, como le gustan últimamente a Jon. No me entenderé mucho en narrar las nuevas tendencias doctrinarias de canción protesta/zeitgeist/tiparty de Jon Muñeca de Acero Schaffer. El segundo directo de una de mis bandas favoritas merece más concreción en lo musical.

When the Night Falls, uno de mis temas favoritos en su versión original y que desgraciadamente fue actualizado en el disco Days of Purgatory, donde un Barlow en plenitud actualizaba con su voz de barítono canciones de los dos primeros álbumes de la banda. Desde entonces, y seguramente por falta de espacio en ese disco, la canción está mutilada –le quitaron la magnífica y enigmática introducción- y el estribillo fue cambiado por uno menos rabioso y más de opereta, y así ha quedado. Como retocar Las Meninas. En fin, la única manera que nos queda de poder verla en directo.

Después de I Died for You, vienen las primeras canciones de la era Ripper: la triada formada por Invasion, Motivation of Man y Setian Massacre.

Discursillo de Schaffer agradeciendo al público chipriota que mole tanto y empieza cantándose las primeras líneas de Stormrider. Si alguien no conoce las capacidades del guitarrista con la voz que revise su proyecto en solitario, Sons of Liberty. Ahí, además de dar rienda suelta a sus aptitudes canoras expresa toda esa nueva ideología que ahora salpica la música de Iced Earth, la cual comenzó como apolítica. En fin.

Oímos el ya clásico punteo inicial de la grandiosa Pure Evil, tema que siempre ha ganado mucho en directo. Como ya hiciera desde la segunda canción y seguirá haciendo durante todo el show, Stu utiliza las melodías más cantables para hacérselas corear al público al estilo Maiden. Cierto que al escucharlo en el disco es algo bastante prescindible, pero también es cierto que se trataba de un concierto, que se trataba de que el público disfrute, y el nuevo cantante de Iced Earth es un frontman bestial que sabe hacer eso perfectamente y que se mete a la audiencia en el bolsillo con su carisma.

Wolf, canción perteneciente al enigmático Horror Show, álbum extraño dentro de la discografía de la banda y que trata sobre historia clásicas de terror, el cual puso fin a la era Barlow. Época cuyas canciones son difíciles de defender para el nuevo vocalista. Lo hace bien, tratando de darle un estilo personal, pero aquí comprobamos otra vez como se excede con esos gruñiditos agudos que a mí me resultan muy difíciles de asimilar en estos temas.

Se anuncia que viene una canción que trata sobre aliens que hacen experimentos con humanos. Ya hemos aclarado que la temática del nuevo disco resulta algo atípica. Se trata de Dark City, basada en la película del mismo nombre. La siguiente es un vuelta al Horror Show: Dracula una canción soberbia que es casi la única de su disco que sobrevive en la mayoría de setlists actuales. Y se pone fin a la primera parte de la grabación con el que fuera single rompedor hace unos años, Ten Thousand Strong.

Teatro Kourion

Antiguas ruinas grecorromanas del teatro de Kourion (Chipre), donde tuvo lugar este concierto

La segunda parte del directo se abre con Anthem, segundo single del disco Dystopia, que cumple lo que promete su título y sigue con Declaration Day, del primer disco político que hizo Schaffer allá por el 2003: Glorious Burden.

Days of Rage da paso a la clásica balada Melancholy y de ahí a un interludio para que los músicos descansen con In Sacred Flames, introducción del LP que supuso la vuelta de Barlow años después de su primera marcha. No oiremos ninguna canción de este álbum que fue tan esperado como prescindible.

Una última historia de horror llamada Damien –basada en la película La Profecía– y la balada clásica Watching Over Me –ya es una buena colección de clasicazos con los que cuenta este grupo-.

Después de recoger una bandera de Chipre del público, Stu le pide jugar al público a un juego llamado heavy metal, divide a la audiencia del teatro en dos bandos –aclarando apresuradamente que no se trata del Wall of death, no sea que la adrenalina del momento nos lleve al hospital- y mientras una parte grita heavy la otra grita metal. Un pequeño jueguecillo de participación con el público para empezar a acabar con la fantástica Dante’s Inferno, canción que dura más de un cuarto de hora, atmosférica, con la recrearse en soledad pero que no creo que resulte muy adecuada para un show por esas mismas características. Tengo que reconocer, rojo de la vergüenza y con la mirada hacia el suelo, que mi ídolo Schaffer me pilló bostezando en las primeras filas del concierto de Madrid de esta misma gira durante esta canción –fue un viaje muy penoso, sin aire acondicionado-. Por muy temazo que sea, digo, una canción se puede hacer algo aburrida en directo. En cuanto a esto, lo cierto es que este concierto lleno de temones no peca de eso y transcurre casi sin que te des cuenta. Y son casi dos horas y medio de grabación.

Para acabar aclararé que el bienpensado hecho de grabar el concierto en un antiguo teatro griego no le da realmente a la grabación el aire que seguramente se pretendía conseguir. Lo cierto es que, si bien supongo, para los asistentes al evento fue toda una experiencia en el DVD no se desprende un aire muy especial por el emplazamiento del concierto que, por lo que se ve en el disco, podría haber estado grabado en cualquier sitio amplio sin que notáramos la diferencia desde el salón de casita.

Y ya sí que definitivamente, dos de los grandes himnos: el que le da nombre a la banda –durante el cual Stu saca la bandera de Chipre que acababa de recoger y la ondea para contribuir a la catarsis colectiva- y cuando parecía que el concierto había acabado, The Hunter, perfecta para el directo con ese punteo tarareable.

En fin, que la elección de los temas podrá gustar más o menos –a mí me ha parecido muy acertada y equilibrada-, el nuevo cantante podrá gustar más o menos –a mí me parece que sustituye perfectamente a un Barlow que ya no era el de antes-, y su último disco podrá gustar más o menos –no es el mejor pero es muy bueno-; pero lo que está claro es que para un seguidor de esta banda, y los que lo somos lo somos de manera muy fanática, es un hecho histórico que saquen un disco en directo en tan buena forma más de una década después del siempre recordado Alive in Athens.