Entrevista a Luis Alfonso Gámez

Justo hoy me encuentro con la noticia de que desaparece Magonia. Hace escasos días entrevisté a su autor como parte de un trabajo de la carrera. Por si alguien tiene más curiosidad ahora que el blog parece morir (al menos con los músicos pasa eso), aquí tenéis la entrevista. Hasta donde yo sé, ésta es la última entrevista a Luis Alfonso Gámez con Magonia, el primer gran blog escéptico que ha habido en España, a pleno funcionamiento. Fuen un honor.

Luis Alfonso Gamez

Luis Alfonso Gamez

Luis Alfonso Gámez dirige la sección de ciencia de El Correo Vasco, entre otros proyectos dedicados a la divulgación científica.

Igual que uno de sus ídolos, Carl Sagan, después de haber pasado una juventud buscando ovnis se sintió estafado por los ufólogos y desde entonces mantiene una cruzada contra todo lo relacionado con las pseudociencias. Desde hace más de diez años mantiene el blog Magonia, lo que le ha procurado una importante visibilidad a nivel nacional y más de una polémica. Especialmente crítico se muestra con el tratamiento que hacen algunos medios de comunicación.

¿Puede definirme eso que usted llama el periodismo gilipollas?

No te creas que yo mismo no le doy vueltas. Es muy difícil, yo lo uso para hablar del periodismo que se traga cualquier historia sin el más mínimo pensamiento crítico. Por ejemplo el que habla de que hay muertes masivas de peces y aves y de que eso podría ser una señal del fin del mundo. Y lo hacen sin preocuparse de comprobar que en la naturaleza es normal que se den muertes masivas de animales por algún motivo.

O ese periodismo que se sorprende de las casualidades que nos pasan a todos en nuestra vida cotidiana y lo mezclan con los fenómenos paranormales. También está el periodismo que da la noticia de que hay un cadáver extraterrestre en la tierra pero no se pregunta por qué la noticia la da un don nadie pero no la NASA.

Básicamente, es un periodismo que no busca la verdad. No busca la explicación que hay detrás de la noticia, sino vender el misterio sin buscarle una explicación.

Te pongo un ejemplo con una cosa que estoy escribiendo hoy mismo. Un titular que dice que Jesús fue crucificado con un método más doloroso que el normal. La supuesta explicación es que científicos han encontrado en la Sábana Santa pruebas de esto. Pero si la Sábana Santa es una falsificación medieval, como demostraron los análisis de carbono 14, ¿entonces qué conclusiones científicas se pueden sacar a partir de ahí?

Algunos dieron la noticia de que Willard Libby, uno de los padres de la prueba del carbono 14, dijo que no se había hecho bien la datación de la sábana. Era tan fácil como comprobar que Libby había muerto ocho años antes de que se hiciera esa prueba. Ahora aparecerán muchos de estos, supongo, porque siempre que estamos próximos a la Semana Santa salen bastantes historias de periodismo gilipollas.

¿Entonces qué debemos hacer los periodistas?

Lo que pasa es que es impopular ponerse a pensar porque entonces las mejores historias, las más sorprendentes, se diluyen como un azucarillo. Así que a veces es preferible para el periodismo no investigar demasiado y presentar el supuesto misterio sin tratar de darle una explicación.

Ahora lo tenemos complicado, entre otras cosas, porque en el periodismo actual se pide rapidez y por culpa de esa rapidez de la información en la red tienes cada vez menos tiempo para investigar el trasfondo de la cuestión.  Aunque en Internet hay también mucha información fiable.

Pues mirando en Internet me ha sorprendido el precio de sus libros, ¿por qué Crónicas de Magonia cuesta menos de un euro?

Yo quiero llegar a mucha gente, ese es uno de los objetivos principales. Y bueno, la mayoría de trabajos que hay en este libro ya los había hecho. Además, ya me gano la vida de otra manera.

Es que más de uno le acusa de querer lucrarse con su escepticismo

Y me parece normal que algunos utilicen la acusación de que cobro dinero con el escepticismo, pero creo que si puedes ganar algo de dinero con aquello a lo que te dedicas…

Eso sí, el blog me cuesta dinero de mi bolsillo. Lo importante creo que es denunciar que hay gente que se quiere aprovechar de la credulidad o de la ignorancia de la gente y eso es muy delicado. Especialmente en temas como la salud.

Con ese mismo blog ha crecido su popularidad a través de Internet.

Bueno, no es difícil, es el blog más viejo de España en estos temas. Lo abrí allá por 2003 de manera casi inconsciente, como se suelen hacer estas cosas.

Y Escépticos fue la primera serie de programas de su especie en España, ¿habrá algo más?

El creador de 'Escépticos' (ETB-2), Jose A. Pérez, y el presentador, Luis Alfonso Gámez. (El Correo.com)

El creador de ‘Escépticos’ (ETB-2), Jose A. Pérez, y el presentador, Luis Alfonso Gámez. (El Correo.com)

No lo sabemos, pero a día de hoy te diría que no. Se hizo en el peor momento posible para la televisión. Yo estoy dispuesto, y diría que José también –se refiere a José Antonio Pérez, el otro creador de la serie-.Teníamos como 30 o 40 temas sobre la mesa, no te exagero.

Cambiaríamos muchas cosas ahora si la volviéramos a hacer. Pero es que habríamos cambiado cosas nada más hacerlo. Hemos aprendido mucho con ella.

Pero, ¿cómo llegó hasta aquí?

Yo soy periodista, aunque estudié historia. Después de la carrera hice el máster de periodismo. Me dedico a ello desde el año 89. He trabajado en información local, ahora en científica… Creo que excepto deportes y economía lo he hecho todo.

En su blog Iker Jiménez tiene una categoría para él solito.

Últimamente no le hago caso porque me aburre, yo lo que nunca le perdonaré a un charlatán es que sea aburrido. Ya siempre habla de las mismas cosas.

Ahora mismo me parecen más divertidos los documentales estos que dan en el Canal de Historia que mezclan los aliens y las antiguas civilizaciones. Iker tiene una categoría en el blog porque se lo merece después de todas las tonterías que ha dicho a lo largo de su dilatada carrera. También la tienen otros como Javier Sierra o Juan José Benítez.

¿Pero nunca ha temido enemistarse demasiado con medios y compañeros de profesión?

Es que yo no los considero compañeros de profesión. En vez de periodistas, son misteriodistas, como los llama mi amigo Mauricio Schwarz porque cuando eres periodista tratas de llegar a lo que hay detrás de los misterios, no de venderlos. Ellos cuando hablan de eso son vendedores de humo. Son como los buhoneros de las películas del oeste que vendían crecepelo.

He oído a muchos ufólogos o similares que se definen a sí mismos como escépticos porque no se creen la versión oficial. ¿Podría decir por qué usted se considera a sí mismo escéptico y a ellos no?

Si tú crees que nos visitan extraterrestres desde el 47, que las pirámides las construyeron los alienígenas, si crees en la resurrección, entonces no te puedes calificar de escéptico. Eres un crédulo de tomo y lomo.

Hay gente que dice haber visto extraterrestres, que curiosamente tienen nuestra misma forma. Esa posibilidad no existe. Si hay vida fuera de nuestro planeta, no hay apenas posibilidades de que su forma sea como la nuestra. Pero si tú crees eso demuéstramelo. Ellos hablan de la Versión Oficial como si hubiera una mafia que está detrás de establecer la versión oficial. No hay ninguna mafia, el conocimiento científico se obtiene gracias a la acumulación de datos comprobables.

Recomiéndele un libro –sólo uno- a un estudiante de periodismo

El mundo y sus demonios de Carl Sagan.

Recuerdo leerle menciones a Carl Sagan con bastante frecuencia, ¿Qué le está pareciendo la nueva Cosmos?

Me está gustando mucho, persigue el objetivo de la antigua. El presentador nuevo es muy bueno, la música también y los guiones. Tendrá defectos, ¿pero qué cosa que hagamos no la tiene?

A los de mi generación nos está pasando con la nueva Cosmos como con Star Wars, que ves las nuevas entregas y rememoras ese momento de tu juventud. Aunque sí que es verdad que las últimas tres pelis de Star Wars no tienen perdón.

Muchas gracias, ya le informaré del resultado.

Tutéame, Alberto, por favor.

Gracias, un saludo.

Tom Wolfe y el Nuevo Periodismo

“(…) Ya que nada más se había hecho, nada quedaría. Los Nuevos Periodistas –Paraperiodistas- tenían todos los años sesenta locos de Norteamérica, obscenos, tumultuosos, mau-mau, empapados de droga, rezumantes de concupiscencia, para ellos solos.”

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Este libro supone una recopilación de textos de varios autores, una antología de lo más representativo de este Nuevo Periodismo que le da título. ¿A qué se refiere Wolfe? Él mismo lo explica en la primera parte de las dos que componen el libro mientras su ego se va asomando en cada página hasta aparecer en toda su dimensión; mientras juega a mezclar realidad y ficción, realismo y romanticismo, academicismo y arte. Al más puro estilo New Journalism.

El Nuevo periodismo

El juego del reportaje

Tom Wolfe nos habla de sus sensaciones y experiencias de primera mano en los medios de comunicación nada más terminar sus estudios superiores y doctorarse en Literatura Norteamericana en 1957. Habla de un mundo sórdido, de golfos y borrachos mercenarios de las letras que se hacían la competencia sucia para publicar el mejor reportaje de la ciudad de Nueva York y que, a base de eso, cuando se dieron cuenta habían creado un nuevo género literario que destronaría a la novela como principal género en los consiguientes años. Se dibuja el panorama de las oficinas de los medios neoyorquinos y se explican ciertas carreras profesionales de estos expertos en reportajes que utilizaban las publicaciones como Herald Tribune como manera de llegar a su gran triunfo final, “El triunfo final se solía llamar novela”.

Igual que una novela

Con un artículo publicado en Esquire en 1962 explica Wolfe cómo fue el primer texto periodístico que pudo ver ante sus ojos que  “podía leerse como un relato breve”. “¡Qué demonios pasa!”, fue su primera reacción. Tal y como explica el autor, “ahora se podía provocar al lector de forma a la vez intelectual y emotiva”. También se cuenta que la primera reacción de la crítica literaria no fue precisamente positiva. No se podía, de primeras, tener a un periodista la consideración de literato, un artista de inspiración tan divina y elevada. Estos reporteros rompieron esquemas en muchos sentidos.

Así se explica la génesis de la no-ficción y lo que supuso alrededor, sus influencias, críticas, motivos…

Tomando el poder

A partir de la segunda mitad de la década de los 60 el estilo se define y asienta. Un estilo etéreo sin centro físico de reunión y objetivos muy claros pero que, de alguna manera, apareció. También se cuenta como, una vez el nuevo periodismo ha triunfado, se gana unos enemigos que según el autor se movían por “amargura, envidia y resentimiento”. Se llegó a cobrar la etiqueta despectiva de “paraperiodismo”.

Según Wolfe hablando de estos críticos, el problema era su mentalidad reaccionaria. Las clases de escritores se dividían en novelistas, hombres de letras y periodistas; por ese orden y no estaban dispuestos a aceptar que esta última clase se erigiera en la élite. Sin embargo, el neoyorquino trata de descalificar esta teoría rompiendo las prejuiciosas barreras en el escalafón del escritor recordando cosas como que Balzac se refería a sí mismo como “el secretario de la sociedad francesa”. También se continúa estableciendo paralelismos entre novelistas clásicos y periodistas -o paraperiodistas- coetáneos al autor explicando qué recursos literarios utilizaban estos últimos, en qué se parecían y por qué no se diferenciaban tanto.

Pero ¿Es el nuevo periodismo realmente nuevo?; aquí se analizan las raíces históricas del estilo y establece una clasificación de autores anteriores candidatos a considerarse precursores; igual que en Trabajo de preparación se explica el modo de recoger material de los nuevos periodistas desde sus antecesores.

La segunda parte está compuesta por varios relatos periodísticos de diversos autores. precedido de un breve prefacio de Wolfe. Destacan, así por hacer una antología de la antología:

A la rica Marihuana y otros sabores, de Terry Southern

Un ejemplo pionero del periodismo a lo gonzo que popularizó el fantástico Hunter S. Thompson con el mítico Miedo y asco en Las Vegas. Wolfe dice de este escritor que fue el creador del Nuevo Periodismo. En teoría, este texto debería explicarnos el día a día de unas chicas que se encuentran en una academia para majorettes, ese fue el encargo del medio. Como hace un gonzo, Southern acaba hablándonos de sus divagaciones personales utilizando el presunto reportaje como mero telón de fondo.

La Dolce Viva, de Barbara L. Goldsmith

Thomas Wolfe lo llama entrevista artículo. Está escrito completamente como si fuera un relato de ficción. Es decir, en ningún momento el periodista se incluye como autor –en este caso sería como entrevistador- sino que es una novela como cualquier otra de nonfiction. Aun así, insistimos en que se basa en una entrevista que la autora hace a una actriz que apareció en películas de Andy Warholl tratando de retratar su decadente estilo de vida.

Beth Ann y la macrobiótica, de Robert Christgau

Relato sin diálogos y muy bien documentado en todos los sentidos en el que se cuenta la historia de una joven muerta por llevar al extremo la moda de la dieta Zen Nº 7. Al contrario que muchos otros ejemplos, está escrito desde fuera. Es decir, el periodista no ha vivido ninguna escena de las que habla sino que se debe documentar a través de relatos de otras personas allegadas a la afectada.

La izquierda exquisita & maumaundo al parachoques, de Tom Wolfe

Colofón final del propio Tom Wolfe. Son dos extractos del mismo libro. El autor hace aquí un retrato de la forma más seria y documentada posible de algo que acaba resultando irremediablemente esperpéntico. Una elite intelectual neoyorquina que quiere a cualquier costa comprender los motivos de grupos extremistas como los panteras negras para poder apoyarles. El siguiente, muestra de manera más cruda la realidad de los suburbios de Nueva York.

Explica el propio Wolfe que el motivo por el que se han contrapuesto estos dos relatos en el último fragmento es para que se perciba el choque entre las clases más altas y más bajas respectivamente de la sociedad neoyorquina. Precisamente este hermanamiento imposible que tiene lugar entre la alta sociedad y asociaciones como las panteras negras, provenientes de suburbios, es el reflejo de lo que se quiere mostrar.

Lo nuevo y el periodismo

El estudio olvida a los autores no estadounidenses pese a que algunos como Tomás Eloy Martínez fueron ilustres en este campo. Se limita a mencionar de pasada algún nombre como el del colombiano Gabriel García Márquez. En buena medida, se entiende que así sea, ya que más que un erudito análisis académico sobre el fenómeno literario, Wolfe escribe unas memorias retrospectivas sobre el movimiento contracultural en el que él mismo se vio inmerso. Teniendo esto en cuento, al hacer estos ensayos está haciendo Nuevo Periodismo, al menos siguiendo las líneas principales de éste.

 Logotipo del periodismo Gonzo, con el botón de peyote

Logotipo del periodismo Gonzo, con el botón de peyote

Uno de los rasgos definitorios del Nuevo Periodismo es la influencia de esta llamada contracultura estadounidense de la época hippie. Otro rasgo, que el propio autor exalta cada vez que puede a lo largo de sus ensayos, es el parecido con la novela llamada realista de gente como Dickens y Emilie Zola. Ambos elementos se juntan aquí creando una curiosa simbiosis contradictoria.

Las influencias de esta contracultura de la que hablábamos se notan en hechos como el de hablar de la actriz fetiche de Andy Warholl, una marcha pacifista en Washington o reuniones de la bohemia neoyorquina con el grupo Panteras Negras. En el primer ejemplo, el retrato de la actriz resulta tan realista que deja de lado cualquier romanticismo o ideal, como el que Warholl quiere llevar en sus películas, para mostrarnos la decadencia en la que se ve envuelta una desgraciada actriz que lleva la triste vida de un juguete roto.

En el último ejemplo, el de las Panteras Negras se retratan el realismo de la frivolidad de la jet set estadounidense y el de la cara más amarga de los suburbios en los que viven los negros neoyorquinos. Pese a que el decorado de fondo es un intento de crear algo idílico, se nos acaba mostrando lo frívolo y hasta esperpéntico que acaba siendo el acto. La peor parte y más fea, que parece caer por su propio peso conforme vamos leyendo, aunque Wolfe no pretende ser crítico en su prosa sino aferrarse al más puro realismo posible en la narración. Quería simplemente dejarnos retratado con palabras lo que ocurría.

También reseñamos que las obras paradigmáticas del estilo no se solían encontrar en periódicos sino más bien en revistas. El autor no resalta este hecho durante la obra, aunque la mayoría de soportes que nombra son revistas. Aquí podríamos preguntarnos si el estilo del nuevo periodismo es conveniente para los periódicos. ¿Estaría bien olvidarte del hecho verdaderamente concerniente para acabar exaltando la figura del yo como podemos leer en algunas de estas líneas? Puede que para la revista Rolling Stones –para la que trabajaba Hunter S. Thompson- sea una obra fantástica pero lo que busca un lector de periódicos es leer noticias y que el periodista le aclare qué ha pasado, cuándo ha pasado, por qué, etc…

La conclusión resulta que inevitablemente está abierta. El estilo puede tener sus pros y sus contras, sus seguidores y sus detractores, pero dentro de la profesión periodística, está bastante claro que no siempre estará justificado su uso. Podemos poner en cuestión incluso el hecho de que sea una práctica periodística. En varias líneas, el estadounidense deja bastante claro que, al menos en lo que a él toca, está hablando de un estilo literario. Los nuevos periodistas son los herederos de Dickens y Balzac, no de Pullitzer o Hearst.

De hecho, el termino Nuevo Periodismo también ha sido utilizado para describir la corriente renovadora más puramente periodística que llevaron a cabo estos dos últimos nombres mencionados. Estos empresarios de los medios de comunicación fundaron lo que desde entonces se vino a llamar prensa amarilla y que sí que resulta un verdadero punto de inflexión en la historia de los medios de comunicación propiamente dichos. En la manera de llevar los medios, en los quehaceres periodísticos, en los hábitos de consumo… Puede que el Nuevo Periodismo de Wolfe tenga menos de periodismo que de otras cosas –el ego de los autores gonzos puede desembocar en lo más antiperiodístico jamás escrito, si lo pensamos- pero las fronteras del periodismo son tan difusas que no tenemos más remedio que dejar el debate abierto. Esté mejor o peor para cada persona o caso, estamos hablando de magníficos periodistas. Solo podemos reconocerle el mérito que tuvieron a una generación de autores que cambiaron lo que leemos y escribimos en todos los aspectos. Aun hoy podemos leer una novela, un reportaje en una revista, una entrevista en un periódico o ver una película que de alguna manera –la que sea- viene de estos años, de la contracultura estadounidense.

El artista y el (para)periodista

Ya sea a través de las divagaciones internas del autor, de sus memorias, de sus críticas o de los ejemplos de otros autores que se suceden en más de la mitad de sus de sus páginas, se reflexiona sobre los logros y sobre el legado que dejaron los compañeros de profesión que fundaron, sin quererlo ni proponérselo, este nuevo estilo literario y piedra angular del periodismo de finales del siglo XX. Con esta serie de artículos, el estadounidense Tom Wolfe bautiza al nuevo estilo periodístico y literario. Porque, en esencia, el Nuevo Periodismo es esa combinación entre periodismo y literatura. Eso es lo que define al movimiento.

Un dato que se desprende cuando se habla del periodismo es que la figura del periodista se ve hasta vilipendiada en todo momento. Tanto los críticos de la cultura desprecian a los periodistas como ellos mismo lo hacen al querer salir de esa profesión cuanto antes. Cuando mejor se retrata la figura del periodista es comola de una gran mente en el anonimato, sin gloria y malviviendo en la espartana redacción.

Se trata de una idea algo despreciativa del periodismo. Aun con todo, y se mire desde el punto que se mire, el fenómeno del que se nos habla fue la base de un alto porcentaje de lo mejor que se haya podido leer desde mediados de siglo. Si bien en el periodismo más puro puede no tener cabida este anárquico estilo, entre noticia y noticia de actualidad es lo que hasta ahora le ha dado frescura a las publicaciones de la profesión.

Nosotros podríamos decir, eso sí, quela corriente ha aportado algo muy importante. En los medios actuales, en una cultura crecientemente audiovisual, estamos muy acostumbrados a ver muchas noticias que realmente no lo son. Lo único que hace que la demolición de un edificio sea una noticia digna de salir en los telediarios es que existe un video con la espectacular demolición que puede ser mostrada en pantalla y captar la atención del espectador. El hecho de que haya sido demolido un edificio en un pueblo del sur de Estados Unidos no es, sin embargo, un hecho que se pueda considerar noticiable según unos criterios básicos de qué es y qué no es noticia en la actualidad española. ¿Por qué hemos visto este video en el telediario entonces? Por una forma espectacular. Pero, eso sí, el fondo es nulo. El nuevo periodismo fue una forma que aúna de manera magistral fondo y forma. Precisamente en ese punto convergen periodismo y literatura, en la pertinencia de uno y la belleza de otro. Con sencillez y en palabrasdel propio Wolfe “un periodismo que se pudiera leer igual que una novela”.

Wolfe en todo lo suyo

Wolfe en todo lo suyo

La ya mencionada contracultura sesentera –que aquí también se menciona con la expresión “el abandono de normas”- hemos visto que fue un pilar fundacional del estilo. Ese mismo abandono de normas que se vio en algunos sectores de la sociedad fue el que siguieron estos escritores para, de manera incluso valiente, llevarle la contraria a los que parecían querer poner a cada uno en su sitio y acabaron dando rienda suelta a su creatividad en los periódicos. Al más puro estilo hippie.

A resaltar también otro punto del libro: Wolfe desarrolla en su tercer ensayo la teoría de los cuatro procedimientos que debe llevar a cabo el autor. A saber:

  • “El fundamental era la construcción escena por escena, contando la historia saltando de una escena a otra.”
  • “El dialogo realista capta al lector de forma más completa que cualquier otro procedimiento individual.”
  • “La técnica de presentar cada escena al lector a través de un personaje particular.”
  • “La relación de gestos simbólicos que pueden existir en el interior de una escena. (…) Simbólicos del status de vida de las personas.”

También diremos que Wolfe trata de explicar en todo momento de lo que supuso la aparición del nuevo periodismo para la novela estadounidense; o, como poco, para la novela en general. Sin embargo, no lo vemos tan pendiente de explicar qué supuso para el oficio periodístico o para la etérea idea del periodismo en sí, del cuarto poder. De hecho, de entre las dos vertientes que confluyen en el nuevo periodismo; es decir, el periodismo y la literatura, es el primero el que sale peor parado. El autor se ve a sí mismo como un literato y no como un periodista y sus explicaciones basan la grandeza de este nuevo estilo, precisamente, en su lado literario y no el contrario. Es como si al ser literario, al estar tan cercano a la magia de la novela, el artículo, la entrevista o el reportaje se engrandeciera, se convirtiera en una grandiosa y bella obra de arte, y no en una fría y burocrática noticia que se limita a explicar que ha pasado tal cosa en tal sitio. De hecho, se habla de cómo el triunfar con una novela era lo mejor que le podía pasar al periodista de la época. Dicho de otra manera, dejar de ser periodista era la mejor que le podía pasar a un periodista.

Entrevista (musical) a Jordi Sierra i Fabra

(Actualización: Esta entrevista ha tenido el honor de ser publicada en Achtung! Magazine)

Jordi Sierra i Fabra - The BeatlesAntes era un periodista musical, ahora lo llaman -a su pesar- escritor juvenil. Lo cierto es que Jordi Sierra i Fabra conecta como nadie con el público joven. Lo acabo de ver dando una clase magistral de cómo mantener a un público infantil sentado en su inquieto asiento con más o menos cierta atención a sus palabras. Pensándolo bien, acaba de hacer una proeza y todo lo ha hecho de manera bastante natural. Ha sido tan él mismo que le ha contado a un grupo de escolares algunas breves historias que, posiblemente, a algunos de sus padres no le gustaría saber que han oído.

“-En una fiesta en casa de Eric Clapton había niñas que llevaban bandejas de cocaína.” Mira a una chiquilla que no debe pasar los quince, la señala y le dice: “-Sí, sí, una niña como de tu edad.” El público suelta una carcajada sorprendida.

Después de tragarme toda la charla consigo abordar al primer periodista del rock español, mejor dicho, al primer español periodista del rock. Le oigo contar sus historias en la limusina de los Rolling, presume como quitándole hierro de que ha estado invitado en la casa de George Harrison, y también presume –con más orgullo en su tono de voz- de que un día, cuando estaba en lo más alto de su carrera periodística, cuando las discográficas le invitaban a los hoteles de las estrellas con todos los gastos pagados, lo dejó todo por escribir relatos de ficción. Pero antes de eso escribió Historia de la música pop, el primer libor español del género. Amablemente pero confesándome que aún no ha comido y tiene algo de prisa, el último periodista que entrevistó a Nino Bravo antes de su accidente me dice:

-¿Será mucho tiempo?

-Nada, un par de preguntas o tres

-Muy bien…

Le confieso que me interesa su opinión pero desde el cristal del periodismo y el rock, su antiguo oficio:

-Yo a usted le considero un referente del periodismo musical, pero del periodismo musical de otra época.

-Sí claro, de cuando no había nada

-Era usted un referente del panorama mediático del rock del siglo XX, la pregunta es ¿cómo ve el del XXI?

La pregunta le descoloca un poco

-Como llevo fuera de la música tanto tiempo no la puedo seguir. Y  hoy en día me dicen, “¡Que viene Bruce Spriengteen en septiembre!” pero como no sé si estaré en España pues no me puedo sacar entrada para ver a mi Bruce.

La verdad, a esta pregunta había que responder largo, porque está la piratería, que España es el primer país en la piratería y se ha cargado esto y es una vergüenza. Todo el mundo quiere que la cultura sea gratis, y entonces ¿qué? ¿Quién va a crear cosas? Pero como no sé lo que está pasando ahora…

Yo creo que viví en la mejor época porque desde el año 68 hasta el 73, cuando estalla la crisis del petróleo, pues esos seis años fueron la clave, aunque con la crisis de petróleo cambió todo y yo escribía en esa época. El primer libro de música escrito en España y en todo el mundo es el mío, pero yo hago novelas, si tuviera que hacer uno de estrellas del rock ahora… me perdería. Ya no soy un referente, ahora solo soy un tío que escucha música.

-¿Entonces está diciendo que no escucha nada nuevo?

-Si me regalan un disco sí, claro; yo me compro muy pocos, pero hay gente que a veces me dice, oye escúchate esto, sabe que me gusta el rock duro y me trae algo de Muse, por ejemplo. Yo no puedo escribir con rap, por ejemplo, no me enrolla, sí que me gustan cosas como la música electrónica… No tengo tiempo de ir a la Fnac a probar cosas pero sí tengo gente que dice, Jordi te voy a comprar este disco. Claro que escucho cosas, pero sueltas. Muse ha sido lo último que me trajeron y me gustó. Y ya si saca un disco U2 o alguno de los grandes… eso ya sí que me lo compro directamente yo.

-Una pregunta un poco más histórica, ¿qué disco puede decir usted que fue su revelación?

Para mí hay una canción que fue Like a Rolling Stone de Bob Dylan, con la que yo seré enterrado. Es la canción que define todo un tiempo y una historia. Y a nivel de LP evidentemente Sargent Peppers que fue en la época en que yo era un jovencito y aquello era increíble. Aunque como canción Like a Rolling Stone; yo he sido hincha de Bob Dylan, de Led Zeppelin también, he sido un zeppeliano voraz.

-Y por último, ¿en esta faceta suya de escritor musical piensa continuar?

-Ahora he actualizado el Diario de los Beattles que se publicó en el año 96, creo. Le he añadido todo lo que ha ocurrido en los últimos 17 años, porque siempre guardo recortes –no me fío de Internet, me fío de los periódicos-.

Un hombre que viene siendo espectador de toda la conversación se acerca con el libro en cuestión el cual ha sacado de su especie de mochila en cuanto lo ha oído mencionar

-Mira, me dice señalando un punto de la primera página, primera edición del 95, y esta es la edición del 2012. Pero de música ya no hago nada. Hago novelas de ambiente musical y ya está.

-¿No piensa seguir?

-Es que no sé lo que pasará por aquí dentro -señalándose la cabeza-. De música es raro que publique nada porque ya son cosas antiguas.

-Así que piensa que se ha acabado esa faceta suya porque ya ha escrito sobre los Beattles, sobre los Rolling, sobre Clapton…

-Pero bueno, Clapton sigue vivo, así que podría hacer un libro. Sobre todo es novela en la que hay ambiente musical, pero no, ya no.

-Bueno, pues como supongo que tiene prisa por irse a comer, la última pregunta es si me puede firmar este libro. Le digo por no preguntarle ¿me puede dar el teléfono de Eric Clapton?.