Y los dioses volvieron a helar la Tierra

Segunda y esperadísima grabación de un concierto de los estadounidenses Iced Earth. Hace un par de años Century Media sacó a la venta un popurrí de grabaciones en directo de la banda por su cuenta que tituló Festivals of the Wicked, aprovechando que se les acababa el contrato y se cambiaban de discográfica. Pero ese pseudobootleg de mal recuerdo no lo tendremos en cuenta.

La publicación de este Live in Ancient Kourion ha estado muy controlada por el grupo, que entre otras cosas, preguntó a los seguidores vía Facebook si les parecía bien seguir adelante con el proyecto pese a que no pudiera ser editado en calidad 1080. La respuesta, supondrán, fue un rotundo sí y el BluRay ha sido, aunque sólo sea en 720, que no está mal.

El resultado, un concierto grabado en un antiguo teatro grecorromano situado en el actual Chipre; editado en video –DVD y BluRay- y audio –CD y Vinilo-. Todo muy cuidado, como corresponde a una banda de culto como ésta, que no lanzaba un directo desde su clasicazo Alive in Athens. Un triple disco que supuso la condensación su época dorada. Cuando Matt Barlow todavía lucía su rojiza melena hasta las rodillas.

Iced Earth - 2013 - Bandpic

El mosaico de la imaginería que compone el mundillo de la Tierra Helada ya es tan amplio como el panteón griego y después de mantenerse en pie tras muchos altibajos, la banda parece sentirse con fuerzas renovadas para volver a registrar su poderoso directo en la tierra de los dioses. Elegir un teatro griego para la ocasión está claro que no fue por casualidad, la providencia de los dioses –o la desventura, más bien- ha hecho además que la salida por estas fechas de un show grabado en Chipre cobre más simbolismo. Si están al tanto de las noticias de las últimas semanas supondréis de sobra a qué me refiero. La gira World Dystopia Tour llevaba consigo un disco con claro mensaje político y la casualidad ha hecho que el directo salga a la venta a la vez que lo ha hecho la economía chipriota.

El aliciente para los seguidores de la banda en esta gira fue ver qué tal se portaba Stu Block, el nuevo fichaje de la banda; un joven canadiense que venía de cantar en un grupo de death melódico tan desconocido como él. Poco después de demostrar muy buenas aptitudes con el último disco de estudio pude ver a la banda en uno de los primeros conciertos de la gira que registra este DVD y las sensaciones fueron buenísimas. Mejor incluso en directo que en disco.

Iced Earth - Stu Block

Stu Block, el nuevo cantante de Iced Earth que se presentó al público en esta gira

El concierto empieza con Dystopia, canción que abre ese mismo disco homónimo.

Burning Times. Segunda canción y primera prueba. A ver qué tal se desenvuelve Stu con uno de los himnos de Barlow. Además, con una de las de registro más grave. El canadiense amplía el registro vocal de la canción –uno de sus fuertes- dejando patente que viene de ser un cantante de death metal con los gruñidos guturales que deja caer en el estribillo y que utilizará en casi todos los temas. A los fans más acérrimos de la banda les recordará a los primeros discos allá por principios de los 90, cuando contaban con un vocalista que se limitaba prácticamente a los guturales. Puede que muchos no sepan que Iced Earth comenzó como una banda coetánea  y compañera de una buena hornada de grupos de metal extremo como los Obbittuary, y en sus primeros discos podemos ver muchos detalles del death metal que se comenzaba a poner de moda en la América de entonces.

Tercera canción, precisamente de esta época. Angels Holocaust, de su segundo disco, que se tituló Night of the Stormrider, cuyo comienzo orquestal se encarga el cantante de corear para que el público le siga. Las canciones de esta primera época parecen venirle francamente mejor a la voz de Stu que las de la era Barlow. No diría que no da la talla, que da una talla muy alta, pero cualquier fan de una banda sabe que el cantante de su formación clásica es insustituible. Por muy bueno que sea su sucesor, aunque lo supere, nunca será aceptado como la voz auténtica del grupo. Si no que se lo pregunten al otro sustituto de Matt, Tim Ripper Owens, uno de los mejores cantantes de heavy metal de los últimos tiempos y encargado de sustituir a insustituibles en cada grupo en el que entra.

A mitad de Angels Holocaust se hilvana con Slave to the Dark, una de las canciones de la trilogía The Suffering, la cual cierra su fantástica obra conceptual Dark Saga.

Durante esta gira se sucedió el cambio de bajista, Freddie Vidales, dejó la banda para marcharse con Matt Barlow y formar parte de su nuevo proyecto, llamado Ashes of Ares, sustituyéndole a las cuatro cuerdas Luke Appleton quien era bajista de Fury UK, una de las bandas que teloneaban a Iced Earth en el momento en el que Vidales se fue y con la que pudimos verle en los conciertos de Madrid y Barcelona.

Siguen con V, una del nuevo LP y también de temática política, como le gustan últimamente a Jon. No me entenderé mucho en narrar las nuevas tendencias doctrinarias de canción protesta/zeitgeist/tiparty de Jon Muñeca de Acero Schaffer. El segundo directo de una de mis bandas favoritas merece más concreción en lo musical.

When the Night Falls, uno de mis temas favoritos en su versión original y que desgraciadamente fue actualizado en el disco Days of Purgatory, donde un Barlow en plenitud actualizaba con su voz de barítono canciones de los dos primeros álbumes de la banda. Desde entonces, y seguramente por falta de espacio en ese disco, la canción está mutilada –le quitaron la magnífica y enigmática introducción- y el estribillo fue cambiado por uno menos rabioso y más de opereta, y así ha quedado. Como retocar Las Meninas. En fin, la única manera que nos queda de poder verla en directo.

Después de I Died for You, vienen las primeras canciones de la era Ripper: la triada formada por Invasion, Motivation of Man y Setian Massacre.

Discursillo de Schaffer agradeciendo al público chipriota que mole tanto y empieza cantándose las primeras líneas de Stormrider. Si alguien no conoce las capacidades del guitarrista con la voz que revise su proyecto en solitario, Sons of Liberty. Ahí, además de dar rienda suelta a sus aptitudes canoras expresa toda esa nueva ideología que ahora salpica la música de Iced Earth, la cual comenzó como apolítica. En fin.

Oímos el ya clásico punteo inicial de la grandiosa Pure Evil, tema que siempre ha ganado mucho en directo. Como ya hiciera desde la segunda canción y seguirá haciendo durante todo el show, Stu utiliza las melodías más cantables para hacérselas corear al público al estilo Maiden. Cierto que al escucharlo en el disco es algo bastante prescindible, pero también es cierto que se trataba de un concierto, que se trataba de que el público disfrute, y el nuevo cantante de Iced Earth es un frontman bestial que sabe hacer eso perfectamente y que se mete a la audiencia en el bolsillo con su carisma.

Wolf, canción perteneciente al enigmático Horror Show, álbum extraño dentro de la discografía de la banda y que trata sobre historia clásicas de terror, el cual puso fin a la era Barlow. Época cuyas canciones son difíciles de defender para el nuevo vocalista. Lo hace bien, tratando de darle un estilo personal, pero aquí comprobamos otra vez como se excede con esos gruñiditos agudos que a mí me resultan muy difíciles de asimilar en estos temas.

Se anuncia que viene una canción que trata sobre aliens que hacen experimentos con humanos. Ya hemos aclarado que la temática del nuevo disco resulta algo atípica. Se trata de Dark City, basada en la película del mismo nombre. La siguiente es un vuelta al Horror Show: Dracula una canción soberbia que es casi la única de su disco que sobrevive en la mayoría de setlists actuales. Y se pone fin a la primera parte de la grabación con el que fuera single rompedor hace unos años, Ten Thousand Strong.

Teatro Kourion

Antiguas ruinas grecorromanas del teatro de Kourion (Chipre), donde tuvo lugar este concierto

La segunda parte del directo se abre con Anthem, segundo single del disco Dystopia, que cumple lo que promete su título y sigue con Declaration Day, del primer disco político que hizo Schaffer allá por el 2003: Glorious Burden.

Days of Rage da paso a la clásica balada Melancholy y de ahí a un interludio para que los músicos descansen con In Sacred Flames, introducción del LP que supuso la vuelta de Barlow años después de su primera marcha. No oiremos ninguna canción de este álbum que fue tan esperado como prescindible.

Una última historia de horror llamada Damien –basada en la película La Profecía– y la balada clásica Watching Over Me –ya es una buena colección de clasicazos con los que cuenta este grupo-.

Después de recoger una bandera de Chipre del público, Stu le pide jugar al público a un juego llamado heavy metal, divide a la audiencia del teatro en dos bandos –aclarando apresuradamente que no se trata del Wall of death, no sea que la adrenalina del momento nos lleve al hospital- y mientras una parte grita heavy la otra grita metal. Un pequeño jueguecillo de participación con el público para empezar a acabar con la fantástica Dante’s Inferno, canción que dura más de un cuarto de hora, atmosférica, con la recrearse en soledad pero que no creo que resulte muy adecuada para un show por esas mismas características. Tengo que reconocer, rojo de la vergüenza y con la mirada hacia el suelo, que mi ídolo Schaffer me pilló bostezando en las primeras filas del concierto de Madrid de esta misma gira durante esta canción –fue un viaje muy penoso, sin aire acondicionado-. Por muy temazo que sea, digo, una canción se puede hacer algo aburrida en directo. En cuanto a esto, lo cierto es que este concierto lleno de temones no peca de eso y transcurre casi sin que te des cuenta. Y son casi dos horas y medio de grabación.

Para acabar aclararé que el bienpensado hecho de grabar el concierto en un antiguo teatro griego no le da realmente a la grabación el aire que seguramente se pretendía conseguir. Lo cierto es que, si bien supongo, para los asistentes al evento fue toda una experiencia en el DVD no se desprende un aire muy especial por el emplazamiento del concierto que, por lo que se ve en el disco, podría haber estado grabado en cualquier sitio amplio sin que notáramos la diferencia desde el salón de casita.

Y ya sí que definitivamente, dos de los grandes himnos: el que le da nombre a la banda –durante el cual Stu saca la bandera de Chipre que acababa de recoger y la ondea para contribuir a la catarsis colectiva- y cuando parecía que el concierto había acabado, The Hunter, perfecta para el directo con ese punteo tarareable.

En fin, que la elección de los temas podrá gustar más o menos –a mí me ha parecido muy acertada y equilibrada-, el nuevo cantante podrá gustar más o menos –a mí me parece que sustituye perfectamente a un Barlow que ya no era el de antes-, y su último disco podrá gustar más o menos –no es el mejor pero es muy bueno-; pero lo que está claro es que para un seguidor de esta banda, y los que lo somos lo somos de manera muy fanática, es un hecho histórico que saquen un disco en directo en tan buena forma más de una década después del siempre recordado Alive in Athens.

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