Adrenaline Mob – Covertá

Adrenaline Mob - Covertá - 2013

Adreline Mob es la gran superbanda del metal actual. Este término, superbanda, queda a lo largo de la historia de la música casi devaluado a poco que rasquemos. Por si alguien aún no lo sabe, lo que en la industria se llama una superbanda es una agrupación de varios grandes nombres de la música. Extrañamente, ninguna conjunción de grandes nombres de músicos ha conseguido hacerse un gran nombre como grupo y, como digo, suelen haber más fracasos que otra cosa.

Pero vamos a centrarnos en la que nos ocupa. Para este proyecto se juntaron Russell Allen –el cantante de Symphony X-,  Mike Portnoy –el que siempre será recordado como batería de Dream Theater aunque ya no lo sea- y el virtuoso guitarrista Mike Orlando. El año pasado se unió John Moyer, el bajista de Disturbed. De aquí tenía que salir algo bueno ¿no?

Bueno, la banda ha conseguido un gran sonido, pero su primer LP, titulado Omertá no consiguió pasar de ser un disco aceptable. Muy buen sonido, una producción muy buena, cada uno de los miembros de la banda dejando muy claro lo que son con sus respectivos instrumentos – no podía ser de otra manera-, pero nada más. No había grandes composiciones.

De hecho, lo más grandioso que se recuerda de su disco debut fue una versión. Come Undone fue la típica versión metalera de una canción pop de antaño, concretamente de los, por otra parte algo horteras, Duran Duran. Grupo mítico de los 80 pero desde una perspectiva no muy heavy que digamos. El resultado fue el que suelen ofrecer estos casos. Como cuando se hace una canción de ABBA con la guitarra eléctrica –afición, por algún motivo, muy extendida en el mundo del rock-. Resultado muy guapo, digo. Merece un artículo aparte esto de los grupos heavys versionando canciones discotequeras.

En fin que lo que han debido pensar estos estadounidenses es: “Si nuestro gran fuerte es el sonido pero no las composiciones, hagamos un disco de versiones”. Muy bien pensado, oigan.

Este disco no pasa de ser un pasatiempo, una curiosidad agradable de conocer y que por esos mismos motivos te llama pero que no te acaba convenciendo. No puede ser nada más que una magistral ejecución de grandes temas de la historia del rock de manos de unos genios en sus respectivos instrumentos. “¿Y eso es poco?” Os preguntaréis. Pero es que apenas se cambia nada ni, dicho de otra manera, se aporta nada. Sólo, eso sí, un sonido demoledor para grabaciones que ya se empiezan a oír lejanas pese a tanta moda de la remasterización.

La selección de temas se centra más que nada en el hard rock ochentero y se enumera así:

High Wire fue la primera canción del primer disco de Badlands, una banda formada por grandes músicos que habían estado en grandes grupos. No será casualidad tampoco que se haya elegido para abrir el álbum de Adrenaline Mob –supongo-. Una canción muy zeppeliana, por cierto.

La siguiente en caer es Stand Up and Shout, la primera pista del clasicazo de Dio: el álbum Holy Driver. Seguida va Break on Through de los Doors, ésta va ser de las pocas canciones que notemos cambiadas. Era inevitable, a un grupo tan blandito como lo eran The Doors le den un toque mucho más metalero. La fuerza con la que los timbales de Portnoy introducen la canción ya nos lo anuncia.

Ya que mencionábamos a los Zeppelin hace un momento, En Romeo Delight, el cuarto tema, nos sorprenden a mitad de minutaje con el interludio de Whole Lotta Love. Lo único que se ofrece en cuanto a cambiar los temas, y sólo dura unos segundos.  La canción, por cierto, es original del LP Women and Children First de Van Halen -1980-.

La quinta elegida es la canción Barracuda, del grupo femenino Heart. Una canción que, no sé muy bien por qué, pero es un clásico de la historia del rock. Una cosa buena tiene esta elección, aquí es donde mejor se luce la voz de Allen en todo su amplio registro.

Vuelve a aparecer Dio. Del clásico de Rainbow, Kill the King, ¿qué decir? Pues eso mismo, el más clásico entre los clásicos de los que oímos –y el mejor tema, ¿por qué no lo vamos a decir?- de los que componen esta colección. La tónica general, no se ha cambiado nada –éste sí que es intocable-, y como todas, un sonido rompedor.

Y ahora vuelven a aparecer Led Zeppelin –si es que eran muy grandes-. Lemon Song, canción blusera para que Allen se pueda lucir a base de gorgoritos, que de eso va este proyecto.

Viene Mob Rules, uno de los himnos de la época Dio de Black Sabbath y cerramos este disco que, como hemos dicho, por una parte resulta casi imprescindible para satisfacer a la curiosidad de cualquiera que ame esta música. Por otra parte, no pasa de ser una curiosidad que no satisface mucho más.

Apenas se cambia un acorde con respecto a las canciones originales, lo que no deja de confirmar que estamos ante pequeña selección de grandes temas –por otra parte una selección muy personal que sólo ellos saben a qué criterios responde- cuyo atractivo es la magistral ejecución de los instrumentistas y lo bien que se oye. Yo destaco a Portnoy con el que siempre disfruto cual marrano en un lodazal.

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